Los beneficios de los arándanos para la salud cuentan con un respaldo científico mucho más sólido de lo que muchos creen. Estas pequeñas bayas azules reducen de forma demostrada la presión arterial, fortalecen el sistema inmunitario y protegen las células frente al estrés oxidativo. Sin embargo, conviene tener precaución: combinarlos con productos lácteos puede anular por completo sus propiedades saludables. En este artículo descubrirás cómo aprovechar al máximo los beneficios de los arándanos, cuál es la dosis óptima y por qué deberías evitar tomarlos con yogur, leche o nata.
Índice de contenidos
- Puntos clave
- Beneficios de los arándanos para reducir la presión arterial: la evidencia científica
- Antocianinas: los pigmentos bioactivos de los arándanos
- CRÍTICO: Por qué los lácteos bloquean sus efectos
- Arándanos: propiedades y beneficios adicionales para la salud
- Dosis óptima: ¿cuántos arándanos se pueden comer al día?
- Arándanos cultivados vs. arándanos silvestres: ¿cuáles son mejores?
- Consejos prácticos para consumir arándanos
- Referencias científicas
Puntos clave
- La presión arterial desciende de forma significativa: 1 taza (unos 200 g) de arándanos al día reduce la presión arterial de 138/80 a 131/75, lo que supone una mejora clínicamente relevante de 7 puntos en la sistólica.
- Cantidades mínimas ya surten efecto: Apenas 6 fresas u 11 arándanos al día (aprox. 1/10 de taza) reducen el riesgo de hipertensión en un 8 %, según estudios de Harvard con más de 100.000 participantes.
- CRÍTICO – La leche bloquea por completo su efecto: Tomar arándanos con leche, yogur o nata anula totalmente su capacidad para bajar la tensión. La capacidad antioxidante llega a caer incluso por debajo del valor basal inicial.
- Las antocianinas son la clave: Estos pigmentos azulados actúan como potentes antioxidantes, son antiinflamatorios y protegen los vasos sanguíneos, pero solo si no quedan bloqueados por las proteínas y grasas de los lácteos.
- Bajos en calorías y ricos en nutrientes: Con solo 46 kcal por 100 g, los arándanos son ideales para el control de peso y aportan simultáneamente vitamina C, vitamina E, fibra (4,9 g/100 g) y minerales.
- Dosis óptima: 75-100 g al día: Más no siempre es mejor; una taza diaria es suficiente para obtener los máximos beneficios de los arándanos.
- Un superalimento para el intestino: Su alto contenido en fibra favorece la microbiota y el tránsito intestinal; además, los arándanos secos ayudan a combatir la diarrea gracias a sus taninos.
- Refuerzo del sistema inmunitario: La vitamina C y las antocianinas refuerzan el sistema inmunitario y neutralizan los radicales libres causantes del estrés oxidativo.
Beneficios de los arándanos para reducir la presión arterial: la evidencia científica
¿Qué revelan los estudios de Harvard sobre los arándanos y la hipertensión?
Una serie de tres estudios de Harvard que hicieron seguimiento a más de 100.000 mujeres durante más de una década arrojó resultados contundentes: las mujeres con un mayor consumo de antocianinas —los pigmentos azulados presentes en los arándanos y las fresas— presentaban una reducción del 8 % en el riesgo de padecer hipertensión arterial.
Lo más llamativo: el grupo con mayor consumo tomaba únicamente 6 fresas u 11 arándanos al día, lo que equivale aproximadamente a una décima parte de una taza. Esta cantidad tan pequeña bastó para generar un efecto protector medible. Los investigadores ajustaron el análisis según otros factores de salud, como el consumo de cereales integrales, la ingesta de fibra, el consumo de sal, el tabaquismo y la actividad física; aun así, los beneficios de los arándanos se mantuvieron intactos.
¿Cómo se evaluó el efecto antihipertensivo en ensayos clínicos?
Los estudios observacionales aportan indicios valiosos, pero solo los ensayos clínicos aleatorizados, a doble ciego y controlados con placebo demuestran causalidad. Un estudio publicado bajo el elocuente título «El consumo diario de arándanos mejora la presión arterial» aportó precisamente eso: pruebas científicas sólidas.
Ahora bien, ¿cómo se lleva a cabo un estudio a doble ciego con alimentos reales? ¿Cómo se crea un placebo convincente de arándanos? La solución de los investigadores consistió en tomar aproximadamente una taza de arándanos reales, liofilizarlos en polvo y compararlos con un polvo placebo que contenía la misma cantidad de azúcares y calorías, pero sin arándanos.
El resultado tras 8 semanas fue indiscutible: el grupo placebo no experimentó cambios apreciables (138/79 → 139/80). En cambio, el grupo que tomó arándanos registró un descenso significativo de 138/80 a 131/75. Una reducción de 7 puntos en la presión arterial sistólica constituye una mejora clínicamente significativa.
¿Más es mejor? ¿Cuántos arándanos se pueden comer al día y qué ocurre con una dosis doble?
Una duda lógica: si una taza reduce la presión arterial, ¿tomar dos tazas aportará beneficios aún mayores? La respuesta es no. Los estudios realizados con el doble de dosis (más de dos tazas de arándanos frescos al día) mostraron la misma reducción, sin ningún beneficio adicional.
Esto apunta a un efecto meseta: una taza al día parece ser la cantidad idónea. Es probable que incluso una cantidad inferior sea suficiente, aunque esto aún no se ha analizado de manera sistemática. La dosis diaria recomendada de 75 a 100 g al día (aproximadamente tres puñados) se fundamenta en estos hallazgos.
¿Por qué los metaanálisis no muestran un efecto global?
Aquí es donde el asunto se vuelve intrigante: en total se han llevado a cabo cinco estudios de intervención sobre los arándanos y la presión arterial. Al agruparlos todos, el metaanálisis, sorprendentemente, no muestra eficacia clínica. ¿Cómo es posible si acabamos de ver dos ensayos con efectos positivos tan claros?
La respuesta reside en un detalle crítico del diseño metodológico, y nos conduce a la sección más importante de este artículo.
Antocianinas: los pigmentos bioactivos de los arándanos
¿Qué son las antocianinas y qué beneficios tienen los arándanos gracias a ellas?
Las antocianinas pertenecen al grupo de los flavonoides y polifenoles, fitoquímicos responsables del intenso color azul violáceo de los arándanos, las moras y la lombarda. Estos pigmentos no solo resultan llamativos a la vista, sino que poseen extraordinarias propiedades para la salud.
Las antocianinas actúan como potentes antioxidantes. Se encargan de neutralizar los radicales libres, moléculas inestables que provocan estrés oxidativo y aceleran el daño celular. Al combatir estos radicales libres, las antocianinas protegen las células y respaldan al sistema inmunitario en la defensa frente a posibles patógenos.
¿Qué efectos específicos tienen las antocianinas en el organismo?
Las investigaciones científicas demuestran que las antocianinas activan diversos mecanismos fisiológicos:
- Protección vascular: Mejoran la elasticidad de los vasos sanguíneos y estimulan la síntesis de óxido nítrico (NO), lo que relaja las arterias y reduce la presión arterial.
- Acción antiinflamatoria: La inflamación crónica es un factor de riesgo clave en las enfermedades cardiovasculares. Las antocianinas reducen los marcadores inflamatorios en el organismo.
- Capacidad antioxidante: Tras consumir arándanos, la capacidad antioxidante de la sangre se incrementa en torno a un 100 % durante más de 5 horas.
- Protección celular: Protegen el ADN, las proteínas y los lípidos frente al daño oxidativo.
¿Por qué es tan determinante el color azul?
Cuanto más intenso es el tono azulado, mayor resulta la concentración de antocianinas. Los arándanos maduros y de color azul oscuro albergan más cantidad de estos valiosos pigmentos que las bayas verdes o descoloridas. Esto explica también por qué los arándanos silvestres, con una pigmentación más profunda, suelen presentar un contenido de antocianinas superior al de las variedades cultivadas, si bien ambas son opciones sumamente saludables.
CRÍTICO: ¿Por qué tomar arándanos con leche o lácteos bloquea su efecto?
¿Cuál es la diferencia entre los estudios con resultados positivos y los no concluyentes?
¿Recuerdas la discrepancia en los metaanálisis, donde el efecto global parecía diluirse a pesar de que varios ensayos demostraban claros beneficios de los arándanos? La respuesta se encuentra en un detalle aparentemente menor: el medio en el que se administraron los arándanos.
En los dos estudios con resultados estadísticamente significativos, los arándanos se mezclaron exclusivamente con agua (polvo de arándano disuelto en agua). En cambio, en los estudios donde no se observó ningún efecto apreciable, los arándanos se combinaron con yogur o preparados lácteos deshidratados.
Esta diferencia dista de ser anecdótica: marca la línea entre la efectividad y la total ineficacia.
¿Bloquean realmente los lácteos la absorción de nutrientes de los frutos rojos?
Hace ya años que la literatura científica advirtió de que los lácteos pueden entorpecer la absorción de nutrientes y fitonutrientes presentes en los frutos del bosque. Al tomar fresas con agua, una cantidad notable de fitoquímicos pasa al torrente sanguíneo en cuestión de pocas horas. Sin embargo, al combinar esa misma cantidad de fresas con nata o leche, la absorción de nutrientes cae drásticamente.
El mecanismo propuesto radica en la interacción fisicoquímica entre los pigmentos de la fruta (las antocianinas) y las proteínas lácteas. Pero ¿ocurre exactamente lo mismo en el caso de los arándanos?
¿Qué sucede en el organismo al combinar arándanos con leche?
Un estudio titulado de forma reveladora «La leche deteriora la actividad antioxidante de los arándanos» proporciona una respuesta contundente. Los participantes consumieron una taza y media de arándanos: en una ocasión acompañados de agua y en otra con leche. El resultado fue inequívoco: la leche bloqueó la absorción de varios fitonutrientes esenciales.
Ahora bien, la pregunta clave es: ¿tiene esto una relevancia real? Analicemos las curvas plasmáticas de los nutrientes absorbidos. Tras ingerir arándanos con agua se aprecian elevaciones notables en sangre. Con leche, los valores son previsiblemente inferiores.
Pero el hallazgo más sorprendente llega al medir la capacidad antioxidante total en sangre: tras consumir arándanos solos o con agua, el poder antioxidante en el torrente sanguíneo se dispara en menos de una hora y permanece elevado en torno a un 100 % durante más de 5 horas.
¿Llega a caer la capacidad antioxidante por debajo de los valores iniciales?
Al mezclarlos con leche cabría esperar simplemente un efecto algo menor, ¿verdad? Sin embargo, al observar los datos con detenimiento, no solo es inferior: llega a situarse por debajo del nivel de partida. Es decir, acabas de consumir un cuenco entero de arándanos, pero la capacidad antioxidante de tu organismo ha descendido debido a la interacción con la leche.
Nos encontramos ante una auténtica paradoja: se ingiere un alimento repleto de antioxidantes, pero el cuerpo experimenta una disminución en su capacidad de neutralizar radicales libres. Los lácteos no solo anulan los beneficios de los arándanos, sino que en parte revierten su efecto protector.
¿Qué resulta peor: la leche entera o la desnatada?
Curiosamente, la leche entera es la que bloquea la absorción de nutrientes con mayor intensidad. Un fenómeno similar se observa al añadir leche al té: los ensayos in vitro constatan que la leche entera reduce los antioxidantes el doble que la leche desnatada.
Este dato resultó inesperado, ya que tradicionalmente se atribuía toda la responsabilidad a las proteínas de la leche. Sin embargo, la evidencia sugiere que la grasa láctea también desempeña un papel clave en el bloqueo de los fitonutrientes. Cuanto mayor es el contenido graso, más acusada resulta la interferencia.
¿Qué implicaciones prácticas tiene esto en el día a día?
La recomendación es rotunda y cuenta con un sólido respaldo científico: evita combinar arándanos con lácteos si deseas aprovechar al máximo todas sus propiedades saludables. Esto abarca:
- Leche (la entera resulta especialmente problemática)
- Yogur (incluido el yogur griego)
- Queso fresco batido y requesón
- Nata líquida y nata montada
- Cualquier otro derivado lácteo
Esta es la razón de que existan discrepancias en los metaanálisis: los estudios con arándanos y agua reflejan una reducción marcada de la presión arterial, mientras que los ensayos que usaron yogur o leche no mostraron efecto alguno. Los arándanos no carecen de eficacia: simplemente quedan neutralizados al combinarse con productos lácteos.
Qué beneficios tienen los arándanos para la salud
¿Cómo favorecen los arándanos la salud intestinal?
Con 4,9 gramos de fibra por cada 100 gramos, los arándanos destacan entre las frutas con mayor aporte de fibra. Esta fibra ejerce diversos efectos positivos sobre el intestino:
- Cuidado de la microbiota intestinal: la fibra sirve de alimento para las bacterias beneficiosas del intestino y favorece una flora intestinal saludable.
- Estimulación del tránsito digestivo: activa los movimientos intestinales y ayuda a prevenir el estreñimiento.
- Mayor sensación de saciedad: la fibra se hincha en el estómago y prolonga la saciedad, lo que resulta ideal para el control de peso.
Un efecto doble muy interesante: los arándanos frescos favorecen la digestión gracias a su contenido en fibra. En cambio, los arándanos deshidratados se utilizan como remedio casero tradicional contra la diarrea por su concentración de taninos. Estos compuestos ejercen una acción astringente sobre la mucosa intestinal y reducen la pérdida de agua.
¿Fortalecen realmente el sistema inmunitario?
Sí, a través de varios mecanismos biológicos:
- Vitamina C: los arándanos aportan vitamina C, que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y estimula la formación de glóbulos blancos.
- Antioxidantes: la vitamina E y las antocianinas neutralizan los radicales libres y frenan el estrés oxidativo, aliviando la carga del sistema inmunitario para que pueda centrarse en defender al organismo frente a patógenos.
- Acción antiinflamatoria: la inflamación crónica debilita las defensas. Las propiedades antiinflamatorias de los polifenoles presentes en los arándanos refuerzan la respuesta inmunitaria del cuerpo.
¿Qué papel desempeña el ácido salicílico en los arándanos?
Los arándanos contienen ácido salicílico natural, un principio activo presente también en la corteza de sauce y emparentado químicamente con la aspirina. El ácido salicílico tiene dos efectos destacados:
- Efecto anticoagulante: inhibe la agregación plaquetaria y puede reducir el riesgo de formación de trombos o coágulos sanguíneos.
- Efecto antiinflamatorio: ejerce una suave acción antiinflamatoria, beneficiosa por ejemplo ante pequeñas irritaciones en la cavidad bucal o la garganta.
Aviso importante: las personas que toman medicación anticoagulante o presentan alergia a los salicilatos deben actuar con precaución. El consumo simultáneo de fármacos con ácido salicílico y grandes cantidades de arándanos puede dar lugar a interacciones. En personas con alergia a los salicilatos, pueden manifestarse cefaleas y erupciones cutáneas.
¿Son útiles los arándanos para el control de peso?
Sin duda. Con apenas 46 kilocalorías por cada 100 gramos y un bajo contenido de azúcar, los arándanos son ideales en el marco de una alimentación baja en calorías. Su alto contenido en fibra aporta una gran saciedad, mientras que su dulzor natural ayuda a calmar la ansiedad por picar alimentos ultraprocesados. Como tentempié entre horas, en ensaladas o a modo de postre ligero, resultan idóneos para perder peso o mantenerlo.
Dosis diaria recomendada: ¿cuántos arándanos se pueden comer al día?
¿Qué cantidad de arándanos conviene consumir al día?
La evidencia científica indica que una dosis diaria recomendada de 75 a 100 gramos de arándanos resulta óptima. Esto equivale aproximadamente a unos 3 puñados o casi una taza de fruta. Dicha cantidad procede de los ensayos clínicos centrados en el control de la presión arterial y coincide con el rango en el que se han comprobado los principales beneficios de los arándanos para el organismo.
Resulta llamativo lo que han revelado diversos estudios: tomar más no siempre es mejor. Duplicar la dosis (más de 200 gramos al día) no aportó ventajas añadidas en la reducción de la presión arterial. Esto apunta a un efecto de saturación en el que, superado cierto nivel, el cuerpo no es capaz de asimilar beneficios adicionales.
¿Pueden ser eficaces cantidades más reducidas?
¡Sí! Las investigaciones de la Universidad de Harvard señalan que incluso dosis muy pequeñas —como 11 arándanos o 6 fresas al día (alrededor de 1/10 de taza)— logran reducir el riesgo de hipertensión arterial en un 8 %. Esto significa que cada ración suma: si no llegas a los 100 gramos diarios, tomar porciones menores sigue siendo mucho más beneficioso que no consumir frutos rojos.
Arándanos: propiedades y contraindicaciones a tener en cuenta
Al igual que ocurre con muchas otras frutas, un consumo excesivo de arándanos frescos puede tener un leve efecto laxante. En este contexto, un consumo excesivo se refiere a cantidades muy por encima de la pauta habitual de 75-100 gramos, situándose en varios cientos de gramos diarios.
En cuanto a las contraindicaciones de los arándanos, las personas diagnosticadas con alergia a los salicilatos o bajo tratamiento con anticoagulantes deben evitar la ingesta masiva y consultar previamente la pauta adecuada con su médico de cabecera.
Para personas sanas y sin medicación específica, la regla es sencilla: disfrutar de ellos con moderación. La ración habitual de 75 a 100 gramos diarios es totalmente segura y sumamente saludable.
Arándanos cultivados vs. arándanos silvestres: ¿cuáles son mejores?
¿Cuál es la diferencia entre los arándanos cultivados y los silvestres?
Los arándanos cultivados que compramos habitualmente en el supermercado o frutería proceden de variedades seleccionadas de Norteamérica. Crecen en arbustos de hasta dos metros de altura y poseen una pulpa clara. Por el contrario, los arándanos silvestres (Vaccinium myrtillus) son de menor tamaño, tienen una pulpa de un azul oscuro intenso y crecen en matas bajas en zonas boscosas.
Los arándanos silvestres suelen concentrar mayores niveles de antocianinas, reconocibles por su tonalidad más profunda y su jugo azul que tiñe los dedos y la lengua al comerlos. Los cultivados tienen la pulpa más clara y manchan mucho menos.
¿Son los arándanos silvestres más sanos que los cultivados?
Los silvestres tienden a aportar una concentración de antocianinas algo mayor por gramo. No obstante, ambas variedades ofrecen un perfil nutricional excelente. De hecho, los estudios sobre la salud cardiovascular y la presión arterial emplearon en su mayoría arándanos cultivados y consiguieron resultados sumamente positivos.
La gran ventaja práctica del arándano cultivado es su disponibilidad durante todo el año (tanto fresco como congelado), mientras que el silvestre solo se recolecta por temporadas. Además, los cultivados son más carnosos y de mayor tamaño.
¿Pierden propiedades los arándanos congelados?
¡En absoluto! Los arándanos congelados son igual de saludables que los frescos, e incluso a veces conservan mejor sus nutrientes. ¿El motivo? La fruta destinada a la congelación se ultracongela inmediatamente después de la recolección. En ese momento exacto, las vitaminas y polifenoles quedan preservados y permanecen estables durante meses a -18 °C.
Los arándanos frescos, en cambio, sufren una pérdida paulatina de nutrientes durante los días de transporte y almacenamiento. Tras una semana en la nevera, pueden haber perdido entre un 20 y un 30 % de las vitaminas más sensibles a la luz y a la temperatura.
Por tanto, el arándano congelado es una alternativa formidable, sobre todo fuera de los meses de temporada (julio a septiembre). Tan solo procura consumirlos poco después de descongelarlos y no volver a congelarlos.
Consejos prácticos para aprovechar todos los beneficios de los arándanos
¿Cómo conviene consumir los arándanos para maximizar sus efectos?
Teniendo en cuenta los hallazgos de los estudios nutricionales:
- Solos o con agua: consúmelos frescos como tentempié o tritúralos con agua en un batido natural.
- Evita mezclarlos con lácteos: procura no combinar arándanos con leche, yogur, queso batido, nata o kéfir tradicional, ya que las proteínas de la leche interfieren en la absorción de nutrientes y bloquean parte de los antioxidantes.
- Probar bebidas vegetales: las bebidas de avena, almendra, coco o soja representan una opción compatible; aunque se precisan más ensayos clínicos, sus proteínas vegetales difieren estructuralmente de las de origen lácteo.
- Combinar con otras frutas: una macedonia de frutas frescas variadas sin añadidos lácteos es perfecta.
- En batidos: utiliza como base líquida agua, agua de coco o una bebida vegetal en lugar de leche de vaca.
¿En qué fijarse al comprar arándanos?
Adquiere arándanos preferentemente durante su época de temporada (julio a septiembre), cuando concentran el mejor aroma y su punto máximo de vitaminas. Los productos locales de cercanía garantizan además tiempos de transporte mínimos.
Comprueba el estado de las bayas antes de comprarlas: son frutas delicadas y sensibles a la presión que pueden enmohecer con facilidad. Elige frutos firmes, turgentes y sin signos de aplastamiento. En el frigorífico aguantan en buen estado alrededor de una semana.
Fuera de temporada, recurre sin dudar a los arándanos congelados: suelen conservar una densidad nutricional superior a la de bandejas importadas que llevan muchos días recolectadas.
¿Cómo conservar los arándanos durante más tiempo?
Dos métodos resultan especialmente eficaces:
- Congelación casera: lava las bayas, sécalas con cuidado con papel de cocina y congélalas en bolsas de congelación por raciones. Así tendrás arándanos a punto para tus batidos durante todo el año.
- Deshidratación: puedes secarlos en un deshidratador o en el horno a baja temperatura. Los arándanos secos son un aperitivo práctico y un remedio tradicional ante episodios de diarrea por su riqueza en taninos.
Arándanos con leche: recetas recomendadas y alternativas sin lácteos
Opciones saludables que respetan la absorción de nutrientes y prescinden de lácteos:
- Batido de arándanos y agua: tritura 100 g de arándanos con 200 ml de agua, 1 plátano y una cucharada de copos de avena.
- Macedonia fresca: combina arándanos con frambuesas, melón y hojas de menta picada, sin aderezos de yogur.
- Pudin de chía con bebida de avena: semillas de chía hidratadas en bebida de avena (sin leche animal) con una generosa capa de arándanos.
- Al natural: la vía más directa y eficaz para obtener todos los beneficios de los arándanos: disfruta de 75 a 100 g directamente como tentempié.
Conviene EVITAR combinaciones habituales como:
- Arándanos con yogur ❌
- Arándanos con queso fresco o requesón ❌
- Batido clásico de arándanos con leche ❌
- Arándanos con nata ❌
Aunque resulten tentadoras al paladar, estas mezclas reducen la biodisponibilidad de los polifenoles y disminuyen los beneficios esperados.
¿Se pueden calentar o cocinar los arándanos?
Sí, aunque con ciertas precauciones. El calor destruye parte de las vitaminas sensibles a la temperatura, como la vitamina C. Las antocianinas resisten mejor el calor moderado, pero pueden degradarse ante cocciones muy prolongadas o temperaturas elevadas.
Si decides hornear o cocinar recetas con arándanos, procura que el tiempo de exposición al calor sea lo más breve posible. Incorporar arándanos frescos o descongelados por encima una vez horneado el plato es siempre una alternativa más nutritiva que cocinarlos dentro de la masa.
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Fuentes y referencias científicas
Revisiones sistemáticas, metanálisis y ensayos controlados sobre el tema de este artículo. Todos los enlaces fueron verificados el 16.08.2026.
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