Con cada respiración, cada sorbo de agua y cada comida incorporamos diminutas partículas sintéticas a nuestro organismo. Un estudio reciente revela un dato desconcertante: se han hallado concentraciones especialmente altas de microplásticos en el cerebro, muy por encima de las observadas en los órganos de desintoxicación. Ante esta exposición cotidiana, muchos se preguntan qué impacto tiene en la salud cerebral y cómo eliminar microplásticos del cuerpo para reducir la carga acumulada.
Puntos clave
- Los microplásticos (menores de 5 mm) y los nanoplásticos están presentes hoy en día prácticamente en todas partes: en el agua, el aire y los alimentos.
- Un estudio detectó en el cerebro concentraciones entre 7 y 30 veces superiores a las del hígado y los riñones.
- Los niveles cerebrales aumentaron cerca de un 50 % en solo ocho años.
- En personas con demencia, la concentración en el tejido cerebral fue cuatro veces mayor, una correlación cuya causa todavía no está esclarecida.
- Es posible reducir la exposición a través de la alimentación, una hidratación adecuada y la sudoración.
Qué son los microplásticos y los nanoplásticos
Los microplásticos son partículas sintéticas de plástico que miden menos de 5 milímetros. Aún más pequeños son los nanoplásticos, con un tamaño a partir de unos 0,1 micrómetros, unas 10.000 veces más pequeños que un milímetro. El plástico está presente hoy en envases de plástico, prendas de vestir, cosméticos, muebles y numerosos productos de uso diario, y su producción mundial no deja de crecer año tras año.
Para poner su tamaño en perspectiva: una célula humana mide unos 20.000 nanómetros. Las partículas de nanoplásticos halladas en el cerebro solían medir menos de 200 nanómetros, es decir, unas 100 veces menos que una célula típica. Partículas tan diminutas tienen la capacidad de desplazarse prácticamente a cualquier rincón del organismo.
Cómo entran los microplásticos en el organismo
La vía principal de entrada es el tracto digestivo —a través de la comida y el agua potable—, aunque también penetran por las vías respiratorias. En determinadas regiones, casi la mitad procede directamente del aire inhalado. Además, pequeñas cantidades pueden absorberse a través de la piel, motivo por el cual la ropa también influye: los tejidos sintéticos puros como el poliéster conllevan una mayor carga que las fibras naturales.
Microplásticos en el cerebro: qué revela el nuevo estudio
Ya se había demostrado la presencia de microplásticos en la sangre, el corazón, los pulmones, el hígado, el intestino, los testículos e incluso en la placenta. No obstante, un estudio publicado en 2025 analizó muestras de tejido de personas fallecidas con un resultado llamativo: en el cerebro, los valores eran entre 7 y 30 veces más altos que en el hígado y los riñones, órganos donde cabría esperar su filtración y depósito.
Especialmente preocupante es que los nanoplásticos parecen capaces de atravesar la barrera hematoencefálica, la estructura que actúa como escudo protector del sistema nervioso. Asimismo, la carga aumenta con rapidez: en el tejido cerebral, los niveles se incrementaron cerca de un 50 % en un periodo de apenas ocho años.
La relación entre microplásticos y demencia
El equipo de investigación comparó además el tejido cerebral de personas sanas con el de pacientes con demencia. El resultado mostró que, en casos de demencia, la concentración de microplásticos en el cerebro era cuatro veces superior. El origen de esta relación sigue siendo una incógnita. Por un lado, es posible que una barrera hematoencefálica deteriorada —algo habitual en la demencia— permita el paso de más partículas. Por otro, existen indicios de que los microplásticos podrían causar alteraciones directas en el tejido cerebral.
Qué revelan los modelos animales sobre los efectos de los microplásticos
Los ensayos en laboratorio ilustran el impacto potencial de estos polímeros en el sistema nervioso. Los ratones que ingirieron microplásticos a través del agua potable obtuvieron puntuaciones sensiblemente peores en pruebas de aprendizaje y memoria en comparación con los animales no expuestos. En ellos se observaron además:
- Marcadores elevados de estrés y toxicidad celular
- Mayor respuesta de inflamación tisular
- Alteraciones en las sinapsis, las conexiones entre neuronas
- Comportamientos más ansiosos, evitando en mayor medida las zonas abiertas
Aunque estos hallazgos no pueden extrapolarse de forma directa a los efectos de los microplásticos en la salud humana, ante una exposición cotidiana continuada a lo largo de los años constituyen una seria señal de alarma frente a los microplásticos y sus problemas asociados.
Cómo eliminar microplásticos del cuerpo y reducir la carga
Evitar por completo los microplásticos resulta imposible, pero el organismo consigue expulsar al menos una fracción, principalmente a través del tracto intestinal. Cuando se trata de partículas de tamaño nanométrico, la eliminación es más compleja. Para comprender cómo eliminar microplásticos del cuerpo o reducir su impacto diario, las siguientes pautas resultan de gran ayuda:
- Menos plásticos de un solo uso: opta por agua del grifo o filtrada en lugar de botellas desechables, y calienta la comida en recipientes de vidrio o cerámica en vez de envases de plástico.
- Dieta rica en fibra: favorece el tránsito y la evacuación a través del intestino.
- Chlorella: indicios de laboratorio sugieren que los nanoplásticos podrían adherirse a esta microalga, facilitando su eliminación del organismo.
- Hidratación suficiente: beber abundante agua potable apoya la función renal y la excreción por la orina.
- Sudar con regularidad: determinadas sustancias químicas asociadas a los plásticos, como el bisfenol A, se excretan en gran medida a través del sudor y la orina; el ejercicio físico y la sauna pueden ser complementos útiles.
Conclusión
Los datos científicos actuales invitan a la reflexión: los microplásticos se acumulan en el organismo y, de forma llamativa, las mayores concentraciones se han registrado en el cerebro, con una marcada tendencia al alza. Aunque aún no se ha determinado con certeza si son causantes directos de patologías neurodegenerativas como la demencia, no hay motivo para la alarma desmedida, pero sí para la prevención activa. Si te preguntas cómo eliminar microplásticos del cuerpo en la práctica, recurrir a menos plásticos desechables, cuidar la alimentación con fibra, hidratarse bien y sudar de forma regular te ayudará a reducir tu carga personal sin necesidad de complicarte la vida.
Preguntas frecuentes
¿Qué cantidad de microplásticos ingerimos?
Según diversas estimaciones, a lo largo de un mes ingerimos una cantidad equivalente al peso de una tarjeta de crédito a través de los alimentos, el agua y el aire.
¿Por qué resulta tan preocupante la presencia de microplásticos en el cerebro?
Porque se han detectado niveles notablemente altos —entre 7 y 30 veces más que en el hígado y los riñones— y porque los nanoplásticos consiguen atravesar la barrera hematoencefálica protectora.
¿Existe relación entre los microplásticos y la demencia?
En un estudio reciente, la concentración fue cuatro veces mayor en pacientes con demencia. Falta determinar si los microplásticos intervienen en el origen de la enfermedad o si simplemente se depositan con mayor facilidad en tejidos previamente alterados.
¿Los microplásticos se eliminan del cuerpo?
Una parte sí se elimina, sobre todo las partículas de mayor tamaño a través del intestino. En cambio, los nanoplásticos más diminutos son más difíciles de expulsar, lo que favorece su acumulación paulatina en diversos tejidos.
¿Ayuda la chlorella frente a los microplásticos?
Ensayos de laboratorio indican que los nanoplásticos podrían fijarse a la superficie del alga chlorella, facilitando su expulsión. No obstante, aún se requieren estudios concluyentes en seres humanos.
¿Cómo reducir los microplásticos en el día a día?
Utilizando menos plásticos de un solo uso, evitando calentar alimentos en recipientes sintéticos, priorizando productos frescos y ricos en fibra, bebiendo suficiente agua y realizando actividad física que estimule la sudoración.
¿La ropa es una fuente de microplásticos?
Sí, los tejidos sintéticos como el poliéster desprenden fibras microscópicas que pueden ser inhaladas o absorbidas. Los materiales naturales como el algodón o el lino constituyen alternativas más recomendables.
¿Sudar ayuda realmente a eliminar toxinas plásticas?
Ciertos aditivos químicos comunes en los plásticos, como el bisfenol A, se expulsan en cantidades significativas a través del sudor y la orina. Por tanto, el ejercicio y la sauna favorecen estas vías de eliminación.
Fuentes y bibliografía
Revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos controlados sobre la temática tratada en este artículo. Todos los enlaces fueron verificados el 16/08/2026.
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