¿Por qué se consumen miles de millones de tazas de té al día en todo el mundo? No es por la cafeína: el café contiene más. Tampoco es solo por el sabor, ya que muchos preferirían una infusión de menta o de frutas. La verdadera razón reside en una sustancia única presente de forma casi exclusiva en la planta del té, Camellia sinensis: la L-teanina. Este aminoácido modifica de manera cuantificable nuestras ondas cerebrales y genera un estado de calma y alerta que normalmente solo se alcanza con la meditación. En este artículo analizamos las principales propiedades del té verde respaldadas por la ciencia y su impacto en el cerebro, la salud cardiovascular, el metabolismo y el control del peso corporal.
Las investigaciones científicas demuestran que el té verde puede inducir patrones de ondas cerebrales similares a los que se consiguen tras años de práctica meditativa. Al mismo tiempo, ayuda a regular la presión arterial y el colesterol, protege el corazón y contribuye a la pérdida de peso. Esta singular sinergia entre L-teanina y cafeína convierte al té verde en la bebida ideal para potenciar la concentración sin provocar nerviosismo.
Índice de contenidos
- Puntos clave: 10 beneficios del té verde y hallazgos científicos
- L-teanina: el aminoácido clave y las propiedades del té verde
- ¿Qué son las ondas cerebrales?
- Ondas alfa: alerta relajada y concentración
- ¿Meditación o té? Comparativa científica
- EGCG y catequinas: para qué sirve el té verde a nivel cardiovascular
- Té verde para el corazón y los vasos sanguíneos
- Efectos del té verde en el metabolismo y la pérdida de peso
- Dosis diaria recomendada y preparación
- Té verde: beneficios y desventajas, seguridad y contraindicaciones
- Preguntas frecuentes
- Referencias y fuentes científicas
Puntos clave: 10 beneficios del té verde y hallazgos científicos
- L-teanina casi exclusiva: La L-teanina se encuentra en concentraciones significativas prácticamente solo en dos fuentes naturales: la planta del té (Camellia sinensis) y el hongo boleto bayo. Todos los tés auténticos (verde, negro, oolong y blanco) proceden de esta misma planta.
- Ondas alfa comparables a la meditación: Tomar de 1 a 2 tazas de té (240-480 ml) produce cambios medibles en las ondas alfa del electroencefalograma (EEG), de forma semejante a los estados meditativos. El té permite alcanzar efectos para los que de otro modo se requerirían años de entrenamiento en meditación.
- Cuatro tipos de ondas cerebrales: La actividad bioeléctrica cerebral genera ondas delta (sueño profundo, ~1 Hz), theta (somnolencia, ~5 Hz), alfa (alerta relajada) y beta (actividad cognitiva intensa o estrés). Las ondas alfa surgen en un estado de atención despierta pero serena.
- 90 minutos frente a una sola taza: Sin estímulos externos, alcanzar una actividad apreciable de ondas alfa requiere unos 90 minutos de relajación profunda. Una taza de té acelera este proceso de forma notable.
- Combinación equilibrada: La acción conjunta de la L-teanina (relajación) y la cafeína (estimulación) propicia una atención focalizada: lucidez mental sin agitación ni taquicardia.
- El EGCG como principio activo principal: El galato de epigalocatequina (EGCG) es la catequina predominante en el té verde. Una sola taza puede aportar hasta 200 mg de EGCG, un compuesto con potentes efectos antioxidantes, antiinflamatorios y cardioprotectores.
- Protección cardiovascular demostrada: El consumo habitual de té verde reduce la presión arterial entre 2 y 3 mmHg, mejora el perfil lipídico, favorece la vasodilatación y disminuye el riesgo de ictus alrededor de un 7%. Diversas entidades de cardiología destacan el valor de estas propiedades del té verde dentro de una dieta cardiosaludable.
- Metabolismo y control de peso: El té verde estimula el gasto metabólico, promueve la termogénesis y facilita la oxidación de grasas. Si bien no constituye una solución milagrosa, los estudios clínicos avalan su utilidad como apoyo para adelgazar.
- Dosis óptima recomendada: De 1 a 2 tazas al día bastan para obtener sus beneficios generales sobre la salud; entre 3 y 4 tazas diarias se asocian con la máxima protección cardiovascular. Superar estas cantidades no aporta ventajas adicionales significativas.
- Precaución con los extractos concentrados: El consumo de té verde en infusión es completamente seguro. No obstante, los suplementos y extractos en cápsulas pueden resultar hepatotóxicos si se consumen en dosis excesivas (por encima de 800 mg de EGCG al día). Autoridades sanitarias y de consumo como la AESAN aconsejan moderación con estos productos concentrados.
L-teanina: el aminoácido clave y las propiedades del té verde
De las más de 287.655 especies vegetales documentadas en el planeta, la planta del té, Camellia sinensis, es la única que sintetiza cantidades relevantes de L-teanina. Este aminoácido no proteico es una de las razones primordiales por las que el té se ha consolidado como la infusión más consumida del mundo, incluso por delante del café, pese a que este último contiene niveles más altos de cafeína.
La L-teanina fue aislada por primera vez de las hojas de té por investigadores japoneses en la década de 1950. Su denominación botánica proviene de Thea sinensis, antiguo nombre científico de la planta. En la naturaleza, solo existe otro organismo conocido con concentraciones comparables: el boleto bayo (Imleria badia), una seta silvestre. Sin embargo, su nula aplicación culinaria en infusión relegó a este hongo al olvido como fuente dietética de teanina.
¿Cómo actúa la L-teanina sobre el sistema nervioso central? Al ser ingerida, atraviesa con facilidad la barrera hematoencefálica y modula la actividad de neurotransmisores clave. Incrementa los niveles de GABA (ácido gamma-aminobutírico), serotonina y dopamina, mediadores químicos estrechamente vinculados con la regulación del estado de ánimo, la reducción del estrés y la capacidad de concentración.
El resultado biológico se manifiesta en la actividad eléctrica del cerebro: la L-teanina estimula de forma selectiva las ondas alfa. Este efecto comienza a registrarse entre 30 y 40 minutos después de ingerir una taza y se prolonga durante varias horas. A diferencia de los ansiolíticos o sedantes convencionales, la L-teanina no causa somnolencia ni embotamiento, sino una lucidez serena.
¿Qué son las ondas cerebrales?
El encéfalo humano genera actividad bioeléctrica continua. Miles de millones de neuronas se comunican constantemente mediante impulsos electroquímicos. Estas oscilaciones pueden cuantificarse con precisión a través de un electroencefalograma (EEG), mediante electrodos colocados sobre el cuero cabelludo que registran las variaciones de potencial eléctrico.
La actividad cerebral sigue patrones oscilatorios rítmicos que se clasifican en cuatro bandas de frecuencia fundamentales:
Ondas delta (0,5-4 Hz)
Son las más lentas, con una frecuencia aproximada de un ciclo por segundo. Predominan durante el sueño no REM profundo, cuando la consciencia está totalmente desconectada. En adultos despiertos no suelen manifestarse, salvo en situaciones de daño neurológico grave.
Ondas theta (4-8 Hz)
Con un ritmo cercano a 5 oscilaciones por segundo, son ligeramente más rápidas que las delta. Aparecen en fases de somnolencia, en el adormecimiento inicial o durante la fase REM del sueño. También se observan en estados de meditación profunda o en momentos de gran inspiración creativa.
Ondas alfa (8-13 Hz)
Representan el primer estadio de actividad consciente en vigilia. Surgen cuando nos encontramos despiertos pero relajados, por ejemplo al cerrar los ojos durante un ejercicio de respiración. Reflejan un estado mental en calma, atento y concentrado, libre de sobrecarga sensorial.
Ondas beta (13-30 Hz)
Constituyen la banda de frecuencia más rápida entre los ritmos basales. Son dominantes durante la resolución activa de problemas, el procesamiento cognitivo intenso, el estado de alerta externa y el estrés. Es el patrón en el que transcurre gran parte de la jornada de la mayoría de las personas: hiperactividad mental y prisas continuas.
El estilo de vida actual perpetúa una dominancia beta constante. La sobreestimulación por pantallas, la multitarea y el estrés laboral impiden que el cerebro haga la transición hacia frecuencias alfa más pausadas. Las consecuencias habituales son fatiga mental, dificultad para concentrarse e irritabilidad.
Ondas alfa: alerta relajada y concentración
Las ondas alfa definen el estado neurofisiológico óptimo para el rendimiento cognitivo: plena consciencia y agudeza mental acompañadas de serenidad interna. Bajo este patrón, el cerebro procesa la información de forma eficiente, sin la interferencia del estrés o la ansiedad.
En condiciones normales, ¿cómo se consigue inducir la dominancia alfa? La vía habitual consiste en reposar en un entorno libre de estímulos. Diversos ensayos indican que tras unos 90 minutos de aislamiento sensorial y relajación en un ambiente silencioso, el EEG comienza a reflejar una marcada sincronización alfa, visible en los mapas espectrales de frecuencia.
Por su parte, personas con décadas de práctica en meditación (como los monjes budistas) logran acceder a este estado en cuestión de segundos. Incluso son capaces de mantener la actividad alfa con los ojos abiertos, algo sumamente complejo para una persona no entrenada debido a que los estímulos visuales activan de inmediato el ritmo beta. A mayor profundidad meditativa, mayor amplitud y presencia de las ondas alfa.
Para quien no practica técnicas de introspección a diario, alcanzar este equilibrio resulta difícil. Reservar 90 minutos diarios de aislamiento no es viable en la rutina cotidiana, y acumular miles de horas de meditación está fuera del alcance de la mayoría. Es aquí donde las propiedades del té verde ofrecen una solución práctica.
En ensayos clínicos controlados, se administró a los participantes agua (grupo de control) o una dosis de L-teanina equivalente a la presente en 1-2 tazas de té verde (240-480 ml). Los registros fueron claros: el grupo que consumió los compuestos del té mostró un aumento significativo en la potencia de las ondas alfa en el EEG, mientras que el grupo de control no experimentó variación alguna.
Este mecanismo explica el arraigo milenario del té en múltiples culturas. La L-teanina proporciona una vía directa para activar las ondas alfa y favorecer la concentración mental sin necesidad de años de entrenamiento previo, simplemente disfrutando de una taza bien preparada.
¿Meditación o té? Comparativa científica
Plantear si una taza de infusión puede equipararse a años de entrenamiento mental parece audaz. Sin embargo, los registros electroencefalográficos revelan paralelismos sorprendentes entre las firmas neuroeléctricas de la meditación y las inducidas tras la ingesta de té verde.
La meditación es una disciplina milenaria con amplias evidencias clínicas. Su práctica regular reduce los niveles de cortisol, contribuye al control de la presión arterial, mejora la atención sostenida y favorece la autorregulación emocional. Su mecanismo neurobiológico consiste en desplazar el espectro de actividad desde las frecuencias beta (estrés) hacia las frecuencias alfa (calma) e incluso theta (reposo profundo).
Aprender a meditar con eficacia requiere constancia. Incluso practicantes experimentados necesitan entre 10 y 20 minutos de silencio para inducir ritmos alfa estables. Quienes cuentan con miles de horas de experiencia muestran picos de actividad alfa incluso mientras realizan tareas cotidianas.
El té verde no sustituye el trabajo introspectivo ni el crecimiento personal que aporta la meditación. Ninguna infusión puede condensar la totalidad de esos beneficios psicológicos y emocionales. No obstante, en el plano estrictamente neurofisiológico, los cambios medibles en el trazado de las ondas cerebrales son notablemente afines.
La estrategia más eficaz combina ambos recursos: el té verde facilita la transición inicial hacia estados de recogimiento mental, haciendo más accesible la concentración en el día a día. A su vez, la práctica meditativa continuada refuerza la capacidad intrínseca del sistema nervioso para modular sus ritmos biológicos.
Asimismo, la L-teanina actúa en sinergia con las técnicas de atención plena (*mindfulness*). Quienes toman té verde antes de meditar suelen experimentar una mayor facilidad para aquietar el flujo de pensamientos dispersos, dado que la actividad cerebral ya se encuentra previamente orientada hacia el espectro alfa.
EGCG y catequinas: para qué sirve el té verde a nivel cardiovascular
Junto a la L-teanina, el té verde aporta otro grupo fitoquímico fundamental: las catequinas. Estos polifenoles pertenecientes a la familia de los flavonoides son los principales responsables de los efectos cardiovasculares, antioxidantes y metabólicos atribuidos a esta bebida.
La catequina más abundante y bioactiva en el té verde es el galato de epigalocatequina (EGCG). Una taza estándar aporta entre 50 y 200 mg de EGCG, en función de la variedad, las condiciones de cultivo y el tiempo de infusión. Variedades japonesas de alta calidad como el Sencha o el té Matcha concentran niveles especialmente elevados.
El EGCG destaca como un potente antioxidante celular. Su capacidad neutralizadora frente a especies reactivas de oxígeno supera con creces a la de vitaminas como la C o la E. Los antioxidantes mitigan la acción de los radicales libres, moléculas inestables que aceleran el daño celular, la inflamación tisular y el envejecimiento prematuro.
Los mecanismos mediante los cuales el EGCG protege el organismo son diversos:
Protección vascular y endotelial: El EGCG optimiza la función del endotelio, la capa celular interna que recubre las arterias. Promueve la síntesis de óxido nítrico (NO), una sustancia que relaja la musculatura vascular y favorece la vasodilatación. Con ello, disminuye la resistencia periférica, se normaliza la presión arterial y mejora la irrigación sanguínea en todos los tejidos.
Acción antiinflamatoria sistémica: La inflamación crónica de bajo grado es un factor determinante en el desarrollo de patologías cardiovasculares, resistencia a la insulina y trastornos metabólicos. El EGCG modula vías de señalización proinflamatorias y contribuye a reducir biomarcadores clave en sangre, tales como la proteína C reactiva (PCR) y la interleucina-6 (IL-6).
Control del perfil lipídico y colesterol: El EGCG ayuda a reducir las concentraciones de colesterol LDL (el comúnmente denominado «colesterol malo») y apoya el mantenimiento de niveles saludables de HDL. Asimismo, previene la oxidación de las partículas de LDL, un fenómeno decisivo en el origen y progresión de las placas de ateroma en las arterias.
Regulación de la glucemia y sensibilidad insulínica: Las catequinas mejoran la captación de glucosa por los tejidos y contribuyen a suavizar los picos de glucosa tras las comidas. Esta regulación metabólica disminuye el riesgo de alteraciones glucémicas y complementa las pautas dietéticas destinadas al control del peso.
Propiedades del té verde para el corazón y la salud cardiovascular
Entidades médicas de referencia en cardiología recomiendan el té verde como un aliado para la salud cardiovascular. Esta recomendación se fundamenta en décadas de investigación epidemiológica y ensayos clínicos que demuestran de forma consistente sus efectos protectores.
Grandes estudios poblacionales realizados en Japón y China —donde el té verde cuenta con una arraigada tradición— revelan que quienes consumen a diario de 3 a 4 tazas de té verde tienen un riesgo significativamente menor de padecer enfermedades cardiovasculares. El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ictus) disminuye aproximadamente un 7 % por cada taza diaria, mientras que el riesgo de infarto de miocardio se reduce en un 5 %.
Reducción de la presión arterial: Diversos metaanálisis demuestran que el consumo regular de té verde reduce la presión arterial sistólica una media de 2-3 mmHg y la diastólica entre 1-2 mmHg. Aunque pueda parecer una cifra modesta, a escala poblacional un descenso continuado de 2 mmHg previene miles de ictus e infartos al año.
Prevención de la aterosclerosis: El té verde contribuye a ralentizar la formación de placas ateromatosas en las arterias. Sus catequinas antioxidantes frenan la oxidación del colesterol LDL e inhiben los procesos inflamatorios en la pared vascular, dos factores determinantes en la aparición de la aterosclerosis.
Dosis óptima: Para maximizar estos beneficios cardiovasculares, tomar entre 3 y 4 tazas al día ofrece los resultados más favorables. Superar esa cantidad no aporta beneficios adicionales y, debido al aporte de cafeína, podría no ser recomendable en personas con sensibilidad a los estimulantes.
Importante: El té verde no sustituye ningún tratamiento médico prescrito para cardiopatías existentes. Ante cuadros de hipertensión, hipercolesterolemia u otros factores de riesgo, la supervisión médica y los cambios en el estilo de vida (alimentación saludable, actividad física y cese del tabaco) son indispensables. El té verde actúa como un complemento beneficioso, pero nunca como una intervención exclusiva.
Para qué sirve el té verde al perder peso y quemar grasa
El té verde se publicita con frecuencia como una solución milagrosa para adelgazar. La realidad científica es más precisa: las propiedades del té verde pueden apoyar la pérdida de peso, pero sus efectos son moderados y solo resultan eficaces si se acompañan de un déficit calórico y ejercicio regular.
Activación del metabolismo: El galato de epigalocatequina (EGCG) y la cafeína actúan de forma sinérgica sobre el metabolismo. Diversos estudios constatan un incremento del gasto energético diario de entre un 3 % y un 4 %, lo que supone quemar entre 60 y 80 calorías adicionales al día. A lo largo de las semanas y los meses, este efecto acumulativo marca una diferencia real.
Oxidación y quema de grasas: El té verde estimula la oxidación de los ácidos grasos, favoreciendo que el organismo emplee la grasa acumulada como fuente de energía. Este efecto se potencia durante la actividad deportiva: tomar té verde antes del entrenamiento incrementa la quema de grasa hasta en un 17 % durante el esfuerzo físico.
Termogénesis: Las catequinas aumentan la producción de calor corporal. Esta termogénesis eleva el gasto calórico total del organismo.
Regulación del apetito: Muchas personas señalan que el té verde ayuda a calmar los antojos entre comidas. La evidencia científica al respecto es variada, tratándose con probabilidad de una respuesta individual.
Expectativas realistas: En ensayos clínicos controlados, los participantes que tomaron té verde perdieron entre 1 y 2 kg más de peso a lo largo de 12 semanas en comparación con el grupo de control. Se trata de un dato estadísticamente significativo, pero sin efectos milagrosos: el té verde es un excelente coadyuvante, no un sustituto de los buenos hábitos.
El balance calórico sigue siendo el factor determinante. Sin una reestructuración de la dieta y actividad física habitual, el té verde por sí solo apenas generará cambios de peso. Integrado dentro de una estrategia global, acelera y facilita el proceso.
Extractos de té verde para adelgazar: Conviene ser prudente con las cápsulas y suplementos concentrados. Mientras que la infusión de hojas de Camellia sinensis es segura, los extractos que aportan más de 800 mg de EGCG al día pueden sobrecargar o dañar el hígado. Autoridades sanitarias y de consumo como la AESAN alertan contra las dosis excesivas en suplementación. La infusión natural es siempre la opción más segura y equilibrada.
Dosis recomendada y cómo preparar el té verde
Cantidad diaria recomendada: Tomar de 1 a 2 tazas de té verde al día constituye una base excelente para aprovechar sus propiedades antioxidantes. Para optimizar la protección cardiovascular, los estudios señalan que entre 3 y 4 tazas al día ofrecen la máxima eficacia. Tomar más de 5 tazas no aporta ventajas añadidas y puede suponer un exceso de cafeína en organismos sensibles.
Preparación correcta: El método de infusión influye de manera directa en la concentración final de L-teanina y EGCG.
- Temperatura del agua: Lo óptimo son entre 70 y 80 °C. El agua hirviendo a 100 °C degrada las catequinas más delicadas y vuelve la bebida excesivamente amarga. Tras hervir el agua, déjala reposar entre 5 y 10 minutos antes de verterla.
- Tiempo de reposo: Deja infusionar de 2 a 3 minutos para obtener un sabor suave y una extracción moderada de cafeína. Si buscas la máxima concentración de catequinas, déjalo 5 minutos, asumiendo un toque más astringente.
- Calidad de la hoja: El té a granel en hoja entera es superior a las bolsitas convencionales. Variedades japonesas como Sencha, Gyokuro o el té Matcha concentran niveles especialmente altos de EGCG y L-teanina.
- Certificación ecológica: El cultivo tradicional del té suele recurrir a fitosanitarios. Optar por té verde ecológico minimiza la presencia de residuos y pesticidas.
Momento del día: Tomarlo por la mañana o a media mañana es lo más aconsejable. La cafeína permanece activa entre 4 y 6 horas en el organismo, por lo que una toma tardía podría perjudicar el descanso nocturno. Si eres sensible a los estimulantes, procura no consumirlo a partir de las primeras horas de la tarde.
¿Con o sin leche? La leche contiene proteínas (caseínas) que se unen a las catequinas y reducen su biodisponibilidad. Si tomas té verde por sus beneficios sobre la salud, es preferible no añadir leche. En cambio, unas gotas de zumo de limón potencian la absorción del EGCG gracias a la vitamina C.
Té verde: beneficios y desventajas, contraindicaciones y seguridad
El té verde consumido como infusión se considera una bebida muy segura. Milenios de consumo tradicional en Asia y décadas de investigación científica confirman la ausencia de riesgos relevantes en consumos moderados (de 1 a 5 tazas al día).
Sensibilidad a la cafeína: Una taza de té verde aporta entre 30 y 50 mg de cafeína, aproximadamente la mitad que una taza de café. En consumos muy elevados o en personas poco tolerantes, puede provocar nerviosismo, taquicardias leves, insomnio o molestias digestivas.
Absorción del hierro: Las catequinas se unen al hierro no hemo (de origen vegetal) e interfieren en su asimilación intestinal. Quienes padecen anemia o déficit de hierro deben evitar tomar té verde durante las comidas principales, dejando un margen de 1 a 2 horas tras comer.
Embarazo y lactancia: Durante el embarazo se recomienda moderar la cafeína a un máximo de 200 mg diarios. Tomar 1 o 2 tazas de té verde al día es seguro, pero consumos mayores podrían comprometer el peso del feto o el descanso materno.
Interacciones con medicamentos: El té verde puede interactuar con fármacos anticoagulantes (como el acenocumarol o Sintrom, debido a la vitamina K), antihipertensivos y ciertos antibióticos. Si sigues un tratamiento farmacológico continuado, consúltalo con tu médico o farmacéutico.
Precaución con los extractos concentrados: Mientras que la bebida tradicional no entraña riesgos, los suplementos con extractos purificados de EGCG en dosis muy elevadas pueden causar toxicidad hepática. Las agencias de seguridad alimentaria y de evaluación de riesgos desaconsejan dosis suplementadas superiores a 800 mg de EGCG al día tras documentarse casos de daño hepático. El té en infusión natural es siempre la opción más segura: incluso tomando 5 tazas al día no se alcanzan los niveles de riesgo de las cápsulas concentradas.
Preguntas frecuentes sobre las propiedades del té verde
¿Para qué sirve el té verde y qué efectos produce?
El té verde estimula la generación de ondas alfa cerebrales gracias a la L-teanina, lo que induce un estado de calma, concentración y claridad mental sin somnolencia. Sus catequinas antioxidantes (EGCG) ayudan a regular la presión arterial y el colesterol LDL, cuidando la salud cardiovascular y activando la quema de grasa. Un consumo regular de 3-4 tazas diarias se asocia a una reducción del 7 % en el riesgo de ictus y del 5 % en el de infarto.
¿Cuáles son las principales propiedades del té verde?
Las propiedades del té verde abarcan el plano cognitivo (mejora de la concentración y ondas alfa), cardiovascular (control tensional y protección de los vasos sanguíneos), metabólico (aumento del gasto energético en un 3-4 % y mayor oxidación de lípidos) y antioxidante frente al daño celular. La combinación natural de cafeína y L-teanina aporta energía sostenida sin la agitación típica del café.
¿El té verde sirve para adelgazar?
El té verde incrementa el gasto calórico basal en torno a un 3-4 % (unas 60-80 kcal diarias) y puede aumentar la quema de grasa durante el ejercicio físico hasta en un 17 %. En ensayos clínicos de 12 semanas, quienes lo incorporaron perdieron entre 1 y 2 kg más que el grupo de control. Funciona eficazmente como coadyuvante junto a una dieta equilibrada y ejercicio, sin constituir una solución milagrosa por sí solo.
Fuentes científicas
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Estudios y referencias bibliográficas
Revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos controlados sobre el tema de este artículo. Todos los enlaces fueron verificados el 16/08/2026.
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