DIENSTAG, 18. AUGUST 2026
Cocinero operando maquinaria de acero inoxidable para elaborar alimentos procesados en una cocina industrial.generado por IA

Alimentos hipercalóricos: qué ultraprocesados debes evitar

¿Te has preguntado alguna vez por qué nunca te levantas por la noche con antojo de brócoli, pero sí de donuts, queso o chocolate? La respuesta reside en nuestra historia evolutiva y en la forma en que la industria alimentaria aprovecha nuestras debilidades biológicas. En este artículo descubrirás todo sobre los alimentos hipercalóricos, por qué los productos ultraprocesados resultan tan problemáticos y cómo elegir alternativas saludables para cuidar tu valor nutricional.

Los seres humanos tenemos una preferencia innata por los alimentos hipercalóricos. Nuestros antepasados necesitaban obtener calorías de forma eficiente para sobrevivir, y esa programación ancestral sigue viva en nuestro organismo. Sin embargo, en un entorno dominado por ultraprocesados cargados de grasas saturadas y azúcares añadidos, esta adaptación biológica se convierte en un grave problema.

Puntos clave

  • Preferencia evolutiva por las calorías: Contamos con una capacidad innata para clasificar la comida según su densidad calórica e inclinarnos de forma instintiva por las opciones más energéticas, una adaptación clave originada en la Edad de Piedra.
  • Límite natural de 500 calorías: Todos los alimentos naturales sin procesar (frutas, verduras o frutos secos frescos) contienen menos de 500 calorías por cada medio kilo. El plátano se sitúa en la cima con unas 400 calorías.
  • Sensores calóricos saturados: Al superar las 500 calorías por medio kilo, nuestro cerebro pierde la capacidad de calibrar las diferencias energéticas: no estamos adaptados para procesar el impacto del beicon, el queso curado o el chocolate.
  • Alimentos CRAP = Calorías concentradas: Los alimentos ricos en calorías y ultraprocesados (CRAP, por sus siglas en inglés) nacen al eliminar la fibra dietética: el arroz blanco pierde un 66 % de fibra respecto al integral, y la harina refinada blanca, un 75 %.
  • Concentrados como las drogas: Las calorías se extraen de las plantas mediante procesos de concentración, cristalización, destilación y refinamiento (azúcar puro, aceites refinados, harinas blancas).
  • Misma activación cerebral que la cocaína: Los estudios de resonancia magnética funcional demuestran que las imágenes de batidos hipercalóricos activan en personas con adicción a la comida las mismas zonas neuronales que los vídeos de consumo de crack en personas adictas a la cocaína.
  • Sin atracones de zanahorias: La pérdida de control alimentario solo se produce ante alimentos hipercalóricos ultraprocesados (bollería, quesos grasos, embutidos), nunca frente a frutas y verduras. La densidad energética explica los atracones nocturnos.
  • Babuinos y basura (un 50 % más de peso): Los babuinos en libertad que se alimentaban de desperdicios turísticos pesaban un 50 % más que sus congéneres salvajes, lo que ilustra el desajuste evolutivo que sufrimos con la comida basura.
  • Millones de años a base de vegetales: Nuestra fisiología evolucionó durante millones de años con hojas, raíces, tubérculos, frutos secos y bayas, no con calorías vacías ni comida rápida industrial.
  • La fibra es la clave: La gran diferencia entre los alimentos hipercalóricos saludables y los perjudiciales es la fibra: aporta volumen, agua y sensación de saciedad sin sumar calorías de más.

¿Qué son los alimentos hipercalóricos?

¿Qué son los alimentos hipercalóricos y por qué conviene controlarlos?

Los alimentos hipercalóricos son aquellos que presentan una elevada densidad calórica, es decir, aportan una gran cantidad de energía por gramo o por ración. Mientras que nuestros ancestros buscaban activamente estas fuentes de energía para garantizar su supervivencia, en la actualidad su consumo excesivo dificulta mantener un déficit calórico y favorece la aparición de sobrepeso y diversas patologías metabólicas.

La perspectiva médica tradicional sobre la obesidad se sintetizó hace casi un siglo: todas las personas con obesidad comparten un rasgo fundamental, consumen demasiada energía. Sin embargo, esta afirmación alude a las calorías y no al volumen total de comida consumida. Y es ahí donde radica la trampa de los ultraprocesados modernos.

¿Por qué preferimos la comida con alta densidad calórica?

Nuestro impulso primitivo hacia la sobreingesta no es aleatorio. Rara vez se experimentan antojos irrefrenables de lechuga o espinacas; tenemos una inclinación biológica hacia opciones dulces, ricas en almidón o cargadas de grasas saturadas, justo donde la energía se encuentra más concentrada.

Diversos estudios sobre el consumo de frutas y verduras en niños de cuatro años revelan que sus preferencias espontáneas coinciden exactamente con la densidad calórica: prefieren los plátanos a los frutos rojos, y las zanahorias a los pepinos. No se trata solo del sabor dulce: eligen patatas antes que melocotones, y judías verdes antes que melón, del mismo modo que los primates prefieren el aguacate al plátano. Contamos con un impulso innato diseñado para maximizar las calorías obtenidas en cada bocado.

¿Qué significa la densidad energética de los alimentos?

¿Qué es la densidad energética o densidad calórica?

La densidad energética o densidad calórica define la cantidad de calorías presentes en una unidad de peso determinada de un alimento. Imagina que en el Paleolítico pudieras recolectar de forma constante medio kilo de comida por hora. Si ese alimento aportase solo 250 calorías por medio kilo, necesitarías diez horas de recolección continua para cubrir tu gasto calórico diario. En cambio, con alimentos de 500 calorías por medio kilo, alcanzarías tu requerimiento en cinco horas, disponiendo del resto del día para otras actividades comunitarias.

A mayor densidad calórica, más eficiente resultaba la obtención de alimento. Por este motivo, el ser humano desarrolló una extraordinaria capacidad para evaluar la densidad calórica de los alimentos y priorizar de manera instintiva los más energéticos.

¿Cuáles son los alimentos naturales con mayor concentración de energía?

Durante millones de años, antes del desarrollo generalizado de la caza organizada, nuestra biología se adaptó a una dieta fundamentada en hojas, raíces, frutos carnosos y frutos secos. Todos estos alimentos saludables en su estado natural contienen menos de 500 calorías por cada medio kilo, ocupando el plátano el extremo superior con unas 400 calorías.

Dentro de este rango calórico natural, nuestro paladar y cerebro distinguen variaciones sutiles con enorme precisión. Podemos diferenciar fácilmente entre 250 y 400 calorías por medio kilo y seleccionar de forma espontánea la opción que aporta mayor rendimiento energético.

Preferencias evolutivas por la comida rica en calorías

¿Cómo se originó nuestra preferencia evolutiva por los alimentos hipercalóricos?

Para entenderlo, debemos analizar la eficiencia en la caza y la recolección prehistórica. Obtener sustento requería un gasto físico considerable; carecía de sentido biológico invertir toda una jornada en recolectar vegetales que no cubriesen ni siquiera la energía invertida en buscarlos. Habría sido más eficiente permanecer en el refugio.

Por ello, consolidamos una potente atracción hacia los bocados con mayor retorno calórico. Desarrollamos mecanismos sensoriales muy afinados para discriminar la concentración de energía y buscar instintivamente la máxima densidad calórica.

¿Qué sucede cuando se superan las 500 calorías por medio kilo?

Cuando un producto rebasa la barrera biológica de las 500 calorías por cada medio kilo, ocurre algo revelador: perdemos por completo la noción del contenido energético. Mientras que en los alimentos frescos detectamos diferencias mínimas, al entrar en el terreno del beicon, los quesos curados o el chocolate —que superan con creces los miles de calorías por kilo—, nuestros sensores internos quedan desbordados.

Esta falta de control resulta lógica: el cerebro humano jamás tuvo que gestionar este tipo de productos durante su evolución. Sucede igual que con el pájaro dodo, que carecía de instinto de huida al no haber convivido con depredadores, o con las crías de tortuga marina, que se desorientan y avanzan hacia las luces artificiales en lugar de seguir el reflejo de la luna: conductas anómalas provocadas por una falta de adaptación evolutiva al entorno moderno.

Ultraprocesados que engordan: las mayores bombas calóricas

¿Cuáles son los 10 alimentos con más calorías y mayor densidad energética?

Si buscas cuidar tu peso y salud, conviene conocer cuáles son los alimentos más calóricos dentro del grupo de los procesados y refinados para limitar su consumo habitual:

  • Aceites vegetales refinados: Prácticamente un 100 % de grasa pura, con cerca de 900 calorías por cada 100 gramos.
  • Azúcares refinados: Aportan calorías vacías y concentradas, sin vitaminas ni minerales.
  • Harinas refinadas y derivados: Almidón desprovisto de su salvado y germen original.
  • Donuts y bollería industrial: Mezcla crítica de harinas blancas, grasas trans o saturadas y azúcares añadidos.
  • Chocolate comercial: Combinación con alta concentración de manteca de cacao, grasas y azúcar.
  • Quesos curados y fundidos: Grasa láctea concentrada con muy baja proporción de agua.
  • Panceta, beicon y embutidos: Carnes procesadas con un porcentaje graso muy elevado.
  • Hamburguesas de comida rápida: Suma de pan blanco, salsas densas, carnes grasas y quesos procesados.
  • Fritos industriales: Alimentos rebozados y sumergidos en aceite que absorben gran cantidad de lípidos.
  • Snacks salados y chocolatinas: Productos ultraprocesados diseñados para eludir la sensación de saciedad.

¿Por qué los alimentos ultraprocesados concentran tantas calorías?

La industria alimentaria explota nuestras vulnerabilidades biológicas transformando materias primas vegetales en macronutrientes casi puros: azúcar cristalizado, grasas refinadas y harinas blancas desprovistas de fibra.

El primer paso consiste en retirar la fibra, ya que apenas aporta energía utilizable. Al transformar el arroz integral en arroz blanco se pierde alrededor de dos tercios de la fibra. Al procesar el grano entero para obtener harina blanca se desecha el 75 %. Otra vía indirecta consiste en alimentar al ganado con cosechas vegetales para producir carnes grasas, huevos y lácteos, eliminando así el 100 % de la fibra original de las plantas.

Alimentos CRAP y por qué son problemáticos

¿Qué son los alimentos CRAP y qué impacto tienen en la salud?

El resultado de estos refinamientos masivos es lo que el nutricionista estadounidense Jeff Novick denominó CRAP, acrónimo en inglés de Calorie Rich And Processed Foods (alimentos ricos en calorías y ultraprocesados).

Las calorías se concentran siguiendo un proceso idéntico al que convierte materias vegetales en sustancias adictivas: concentración, cristalización, destilación y extracción. De hecho, los alimentos ultraprocesados ricos en azúcares y grasas activan las mismas vías dopaminérgicas de recompensa cerebral que las sustancias adictivas tradicionales.

¿Qué relación existe entre la densidad calórica y la conducta compulsiva?

Hablar de «adicción a la comida» de forma genérica es inexacto. El ser humano no pierde el control frente a los alimentos naturales en su conjunto; nadie experimenta atracones compulsivos de zanahorias o calabacín.

Los batidos dulces y helados están saturados de azúcares y grasas, dos de las señales más potentes de densidad energética para nuestro sistema nervioso. Cuando se somete a personas con patrones de adicción a una resonancia magnética funcional y se les muestra la fotografía de un batido de chocolate, sus circuitos de recompensa se iluminan de forma idéntica a los de una persona adicta a la cocaína cuando observa vídeos de consumo de crack.

Al evaluar qué productos provocan mayor pérdida de control y deseo compulsivo, los primeros puestos los ocupan siempre los ultraprocesados como la bollería, las pizzas, el queso y los embutidos. En el extremo opuesto, los alimentos con menor potencial adictivo son las frutas y verduras frescas.

La densidad calórica explica por qué nadie se despierta a medianoche con un deseo irrefrenable de comer un plato de brócoli al vapor.

Alimentos hipercalóricos naturales frente a ultraprocesados

¿Cuál es la diferencia entre los alimentos hipercalóricos naturales y los procesados?

No todos los alimentos hipercalóricos resultan igual de problemáticos. La diferencia clave reside en el grado de procesamiento y en el contenido de fibra:

Alimentos hipercalóricos naturales:

  • Frutos secos (almendras, nueces, anacardos): ricos en calorías, pero también en fibra, proteínas y grasas saludables.
  • Aguacates: alta densidad calórica debido a sus grasas saludables, pero con un gran valor nutricional.
  • Productos integrales: densidad calórica moderada con fibra intacta.
  • Frutas desecadas: calorías concentradas, pero acompañadas de fibra y nutrientes.

Alimentos hipercalóricos procesados:

  • Carentes de fibra.
  • Densidad calórica extremadamente alta (a menudo más de 2.000 calorías por libra).
  • Poco o ningún valor nutricional (calorías vacías).
  • Combinaciones de azúcares añadidos, grasas y sal que pueden generar una respuesta de tipo adictivo.

¿Cuántas calorías tienen los frutos secos y por qué son alimentos saludables?

Los frutos secos aportan entre 2.500 y 3.000 calorías por libra, por lo que son alimentos densos en energía. A pesar de ello, se consideran alimentos saludables porque:

  • Son ricos en fibra (aproximadamente entre un 10 % y un 15 % de su composición).
  • Aportan proteínas vegetales de alta calidad.
  • Contienen ácidos grasos insaturados cardiosaludables.
  • Ofrecen una gran variedad de vitaminas y minerales.
  • Generan una potente sensación de saciedad.

La diferencia frente a las bombas calóricas procesadas es clara: los frutos secos son alimentos completos con fibra y nutrientes intactos, mientras que los dónuts o las patatas fritas de bolsa solo aportan calorías vacías.

¿Qué papel desempeña la fibra en la densidad calórica?

La fibra es el factor determinante. Prácticamente no aporta calorías, pero añade volumen y promueve la sensación de saciedad. Cuando se elimina la fibra durante el procesamiento industrial, ocurre lo siguiente:

  • Arroz integral → Arroz blanco: -66 % de fibra
  • Harina integral → Harina blanca refinada: -75 % de fibra
  • Alimentos de origen vegetal → Productos de origen animal: -100 % de fibra

Sin fibra, podemos ingerir cantidades mucho mayores sin sentirnos llenos. Esto conduce a una sobrealimentación pasiva: consumimos un exceso de calorías antes de que el cerebro reciba la señal de saciedad, lo que dificulta mantener un déficit calórico cuando se busca perder peso.

¿Cuáles son las alternativas hipercalóricas más saludables?

Si necesitas opciones calóricas (por ejemplo, para etapas de alta actividad deportiva o para recuperarte de un bajo peso), opta siempre por alimentos integrales y naturales:

  • Frutos secos y semillas: almendras, nueces, semillas de lino.
  • Aguacates: grasas saludables con un buen aporte de fibra.
  • Cereales integrales: copos de avena, pan 100 % integral, arroz integral.
  • Pescado azul: salmón, caballa (ricos en ácidos grasos omega-3).
  • Fruta desecada: con moderación, conservando su fibra natural.
  • Legumbres: garbanzos, lentejas (excelente combinación de calorías y proteínas vegetales).

Por qué los ultraprocesados engordan

¿Por qué los ultraprocesados que engordan alteran nuestro metabolismo?

Los productos ultraprocesados favorecen el aumento de peso por diversos motivos respaldados por la evidencia científica:

  1. Falta de fibra: al carecer de fibra dietética, no aportan el volumen necesario para inducir saciedad.
  2. Sensores calóricos saturados: a partir de 500 calorías por libra, perdemos la capacidad biológica de registrar con precisión la energía consumida.
  3. Activación de mecanismos adictivos: estimulan los mismos centros cerebrales de recompensa que la cocaína.
  4. Sobrealimentación pasiva: se ingieren muchas más calorías antes de experimentar plenitud.
  5. Desajuste evolutivo: nuestro cerebro no está diseñado para procesar densidades calóricas tan desmedidas.

¿Por qué los alimentos altamente procesados conducen al sobrepeso?

La investigación científica demuestra que los seres humanos no tendemos a comer en exceso con la comida natural, sino específicamente con los alimentos hipercalóricos y ultraprocesados.

En la naturaleza, los animales no desarrollan obesidad cuando consumen la dieta para la que evolucionaron. Sin embargo, existe un caso documentado en primates en libertad: un grupo de babuinos que se alimentaba de los contenedores de basura de un complejo turístico. Los animales que consumían estos desperdicios pesaban un 50 % más que sus congéneres salvajes.

Lamentablemente, las personas sufrimos las mismas consecuencias cuando basamos la alimentación en productos industriales de baja calidad. Volver a las bases de una alimentación natural y prescindir de los ultraprocesados es el paso más eficaz para proteger la salud.

El papel de la densidad calórica en el sobrepeso

¿Qué efectos tienen los alimentos hipercalóricos procesados en el organismo?

El consumo habitual de ultraprocesados con alta densidad calórica tiene consecuencias negativas directas sobre la salud:

  • Aumento de peso no deseado: sobreingesta pasiva por ausencia de saciedad duradera.
  • Alteraciones metabólicas: desarrollo de resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.
  • Enfermedades cardiovasculares: derivadas del exceso de grasas saturadas, grasas trans y sodio.
  • Inflamación crónica: los ultraprocesados promueven procesos inflamatorios sistémicos.
  • Deterioro de la microbiota intestinal: la carencia de fibra altera negativamente las bacterias del colon.
  • Conductas de ingesta compulsiva: la sobreestimulación de los circuitos de dopamina favorece el comer emocional o sin control.

¿Cuáles son los alimentos más calóricos de la comida rápida?

Los menús de comida rápida figuran entre los productos con mayor concentración de energía:

  • Hamburguesa doble con queso y beicon: 800-1.200 calorías.
  • Ración grande de patatas fritas: 500-600 calorías.
  • Batidos helados: 600-1.000 calorías.
  • Nuggets de pollo fritos: 400-600 calorías por cada 10 unidades.
  • Porciones de pizza: 250-400 calorías por porción.

Un menú típico de comida rápida (hamburguesa, patatas y refresco azucarado) alcanza con facilidad entre 1.500 y 2.000 calorías, lo que cubre casi el gasto energético total diario en una sola comida, sin aportar nutrientes esenciales ni saciedad a largo plazo.

Consejos prácticos para el día a día

¿Cómo reducir los alimentos hipercalóricos poco saludables en la dieta?

A continuación se detallan estrategias basadas en la evidencia para limitar los productos densos en calorías procesadas:

  1. Priorizar la comida real: basa la alimentación en productos con menos de 500 calorías por libra.
  2. Aumentar la fibra: asegúrate de que cada comida contenga abundante fibra vegetal.
  3. Reducir el grado de procesamiento: cuanto menos manipulado esté el alimento, mejor será su respuesta en el apetito.
  4. Base vegetal: verduras, frutas, legumbres, cereales 100 % integrales y frutos secos.
  5. Minimizar azúcares añadidos, aceites refinados y harinas blancas: los tres pilares de los ultraprocesados.
  6. Evitar la comida rápida: cocina en casa utilizando ingredientes frescos y sencillos.

¿Cómo identificar las calorías ocultas en los alimentos?

Las calorías ocultas suelen encontrarse en preparaciones cotidianas:

  • Salsas y aliños comerciales: a menudo elaborados con bases de aceites refinados o mayonesa.
  • Bebidas azucaradas: refrescos, zumos envasados y cafés especiales con siropes.
  • Snacks con apariencia saludable: barritas de cereales o granolas con alto contenido en azúcares añadidos.
  • Platos precocinados: grasas de baja calidad y azúcares en la lista de ingredientes.
  • Comidas de restaurante: uso generoso de mantequillas, natas y aceites en la cocción.

Un consejo útil: consulta la información nutricional y revisa la densidad calórica. Si divides las calorías entre el peso y el resultado supera las 2,5 kcal/g (equivalente a unas 1.130 kcal por libra), se trata de un alimento muy concentrado energéticamente.

¿Qué alimentos sacian más a pesar de tener calorías?

La sensación de saciedad no depende exclusivamente de las calorías, sino de la combinación de fibra, proteínas, agua y volumen del alimento:

  • Copos de avena: densidad calórica moderada y gran poder saciante gracias a sus betaglucanos.
  • Patatas cocidas: a pesar de su almidón, ofrecen un índice de saciedad muy elevado (siempre que no se consuman fritas).
  • Legumbres: su unión de proteína vegetal y fibra garantiza saciedad durante horas.
  • Frutos secos: aunque son densos en energía, una pequeña porción calma el apetito de manera eficaz.
  • Pan 100 % integral: su fibra retarda la digestión y estabiliza la glucosa.

Evidencia científica y estudios

¿Qué dice la ciencia sobre los alimentos ultraprocesados?

El consenso científico es categórico: los alimentos altamente procesados contribuyen de forma decisiva a la epidemia de obesidad. Los estudios identifican varios mecanismos clave:

  • Anulan las señales fisiológicas de plenitud y saciedad.
  • Activan las rutas dopaminérgicas cerebrales de forma análoga a sustancias adictivas.
  • La eliminación industrial de la fibra dispara la ingesta calórica pasiva.
  • Aprovechan nuestros instintos biológicos ancestrales en contra de nuestra salud.

¿Qué diferencias existen entre las grasas saludables y las perjudiciales?

El impacto en la salud varía según la estructura y el origen de los lípidos:

Grasas saludables (para consumir con moderación):

  • Frutos secos y semillas: ácidos grasos insaturados acompañados de fibra y fitoquímicos.
  • Aguacates: ácidos grasos monoinsaturados de alta calidad.
  • Pescado azul: ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA).
  • Presentes de forma natural dentro de la matriz de alimentos enteros.

Grasas que conviene limitar o evitar:

  • Aceites refinados: 100 % grasa pura sin fibra ni micronutrientes.
  • Grasas trans: presentes en frituras comerciales, bollería y productos ultraprocesados.
  • Grasas saturadas en exceso: comunes en carnes procesadas, embutidos y lácteos grasos.
  • Grasas aisladas y concentradas industrialmente.

La clave reside en la matriz alimentaria: las grasas consumidas en su forma natural (junto con fibra y nutrientes) forman parte de una dieta equilibrada, mientras que las grasas refinadas e hidrogenadas plantean riesgos claros para la salud cardiovascular.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los alimentos hipercalóricos y por qué conviene vigilar su consumo?

Los alimentos hipercalóricos son aquellos que concentran una gran cantidad de energía (calorías) por gramo o por ración. Aunque evolutivamente estábamos programados para buscar fuentes densas de energía, en el entorno actual de abundancia esta preferencia favorece el sobrepeso. El verdadero problema radica en los ultraprocesados que concentran calorías al eliminar la fibra y el agua (como los aceites con hasta 9.000 kcal por libra), ya que bloquean los mecanismos de saciedad y sobreestimulan el sistema de recompensa cerebral.

¿Cuáles son los alimentos más calóricos y con mayor densidad energética?

Los productos con mayor concentración calórica son los aceites refinados (100 % grasa, unas 9.000 kcal/libra), el azúcar puro, las harinas refinadas, la bollería industrial, el chocolate con azúcares añadidos, los quesos muy curados, el beicon, las frituras y los menús de comida rápida. Estos ultraprocesados superan ampliamente el umbral natural de 500 kcal por libra. En cambio, los alimentos vegetales enteros (frutas y verduras) se mantienen siempre por debajo de esa cifra.

¿Por qué los alimentos ultraprocesados hacen engordar con tanta facilidad?

Los ultraprocesados favorecen la ganancia de peso porque carecen de fibra estructurada (por ejemplo, el paso de trigo integral a harina blanca supone perder un 75 % de fibra). Al superar las 500 kcal por libra, el organismo pierde la capacidad de estimar con precisión el aporte energético ingerido. Además, diversos estudios con resonancia magnética confirman que activan centros de recompensa cerebrales similares a los de sustancias adictivas, induciendo a una sobreingesta pasiva antes de notar saciedad.

¿Cuál es la diferencia entre alimentos hipercalóricos naturales y procesados?

Los alimentos densos en calorías naturales (como frutos secos, semillas, aguacates o cereales integrales) contienen fibra, proteínas y micronutrientes que regulan el apetito y aportan un alto valor nutricional. Los procesados, en cambio, carecen de fibra, presentan densidades superiores a 2.000 kcal por libra y combinan azúcares añadidos, grasas saturadas y sal para potenciar la palatabilidad. Por ejemplo, los frutos secos (2.500-3.000 kcal/libra) resultan cardiosaludables gracias a su 10-15 % de fibra y a sus nutrientes intactos.

¿Qué son los productos tipo CRAP y por qué son perjudiciales?

El término anglosajón CRAP hace referencia a alimentos hipercalóricos y altamente procesados («Calorie-Rich And Processed»). Se obtienen mediante la extracción y concentración de componentes aislados: azúcares, aceites refinados y harinas blancas. Al concentrar las calorías mediante procesos industriales, activan intensamente los circuitos de dopamina en el cerebro. Este efecto adictivo se produce con productos refinados como dónuts, bollería o carnes ultraprocesadas, nunca con alimentos frescos como las zanahorias o el brócoli.

¿Cómo reducir los alimentos con exceso de calorías en la alimentación diaria?

Las pautas más eficaces incluyen: 1) priorizar alimentos frescos e integrales con menos de 500 kcal por libra, 2) aumentar el consumo de fibra en cada toma, 3) reducir al mínimo los ultraprocesados industriales, 4) basar la dieta en verduras, frutas, legumbres, frutos secos y cereales integrales, 5) limitar el uso de azúcares, harinas refinadas y aceites libres, y 6) cocinar en casa a partir de materias primas sin transformar.

Fuentes bibliográficas sobre el tema

Revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos controlados sobre el tema de este artículo. Todos los enlaces fueron verificados el 16/08/2026.

  1. Oosterlinck F, Segers Y.: From scarcity to ultra-processed foods: a conceptual analysis of how their properties interact with characteristics of food intake regulation mechanism. 2026. PubMed 42039894. DOI: 10.3389/fnut.2026.1803885.
  2. Monteiro CA, Louzada ML, Steele-Martinez E et al.: Ultra-processed foods and human health: the main thesis and the evidence. Lancet (London, England) 2025. PubMed 41270766. DOI: 10.1016/S0140-6736(25)01565-X.
  3. Juul F, Martinez-Steele E, Parekh N et al.: The role of ultra-processed food in obesity. Nature reviews. Endocrinology 2025. PubMed 40659796. DOI: 10.1038/s41574-025-01143-7.
  4. Godsey TJ, Eden T, Emerson SR. et al.: Ultra-Processed Foods and Metabolic Dysfunction: A Narrative Review of Dietary Processing, Behavioral Drivers and Chronic Disease Risk. 2025. PubMed 41441026. DOI: 10.3390/metabo15120784.
  5. Mambrini SP, Menichetti F, Ravella S et al.: Ultra-Processed Food Consumption and Incidence of Obesity and Cardiometabolic Risk Factors in Adults: A Systematic Review of Prospective Studies. Nutrients 2023. PubMed 37299546. DOI: 10.3390/nu15112583.
  6. Crimarco A, Landry MJ, Gardner CD et al.: Ultra-processed Foods, Weight Gain, and Co-morbidity Risk. Current obesity reports 2022. PubMed 34677812. DOI: 10.1007/s13679-021-00460-y.
  7. Hall KD, Ayuketah A, Brychta R et al.: Ultra-Processed Diets Cause Excess Calorie Intake and Weight Gain: An Inpatient Randomized Controlled Trial of Ad Libitum Food Intake. Cell metabolism 2019. PubMed 31105044. DOI: 10.1016/j.cmet.2019.05.008.
Simon G. - GesundeFakten Redaktion