Nuestro corazón late unas 100.000 veces al día y bombea hasta 10.000 litros de sangre a través de una intrincada red de vasos sanguíneos. Este sistema circulatorio suministra oxígeno y nutrientes a cada una de las células de nuestro organismo, manteniéndonos con vida. Pero ¿cómo funciona el corazón exactamente al impulsar la sangre por todo el cuerpo? Y lo que es aún más importante: ¿de qué manera podemos mantener nuestros vasos sanguíneos sanos e incluso rejuvenecerlos?
Índice de contenidos
- Puntos clave
- Bases del sistema circulatorio
- Anatomía del corazón y sus funciones
- Los dos circuitos de la circulación sanguínea
- La red de vasos sanguíneos
- El endotelio: revestimiento interno de los vasos
- EPC: el equipo de reparación vascular
- Estilo de vida para unos vasos sanguíneos sanos
- Nutrición para mejorar la circulación sanguínea
- Preguntas frecuentes
- Fuentes científicas
Puntos clave
- Motor vital: el corazón bombea a diario unos 10.000 litros de sangre a través del organismo y late cerca de 100.000 veces, funcionando como un motor incansable para la vida.
- Dos circuitos: el sistema circulatorio se divide en la circulación pulmonar o menor (lleva sangre desoxigenada a los pulmones) y la circulación sistémica o mayor (distribuye sangre oxigenada a todos los órganos).
- Red vascular: las arterias transportan la sangre rica en oxígeno desde el corazón hacia los tejidos, las venas devuelven la sangre pobre en oxígeno al corazón y los capilares hacen posible el intercambio de sustancias en los tejidos.
- El endotelio como barrera protectora: la capa más interna de los vasos sanguíneos (endotelio vascular) mantiene la fluidez de la sangre y asegura un flujo sanguíneo continuo y sin fricción.
- Células reparadoras de la médula ósea: las células progenitoras endoteliales (EPC) viajan desde la médula ósea al torrente sanguíneo para reparar los daños en las paredes vasculares.
- Más EPC = mayor longevidad: diversos estudios demuestran que un recuento más alto de EPC se asocia con una reducción significativa del riesgo de muerte cardiovascular.
- El tabaco es sumamente perjudicial: fumar tan solo un cigarrillo al día multiplica por diez el riesgo cardiovascular; no existe un nivel seguro de consumo de tabaco.
- El ejercicio duplica las EPC: tres meses de entrenamiento aeróbico moderado (caminar a paso ligero, trotar) duplicaron las EPC en la circulación sanguínea en personas de edad avanzada.
- Reducir las grasas saturadas: prescindir de las grasas saturadas (como la mantequilla) aumentó de forma notable los niveles de EPC y mejoró la salud vascular.
- Alimentos vegetales clave: los frutos rojos, la cebolla y el té verde han demostrado aumentar las EPC circulantes y optimizar la función endotelial.
Bases del sistema circulatorio: cómo funciona el corazón
El sistema circulatorio humano es un circuito cerrado compuesto por el corazón y los vasos sanguíneos que abastece de sustancias vitales a cada célula del organismo. Sin este flujo sanguíneo ininterrumpido, las células comenzarían a morir en cuestión de minutos.
¿Qué es el sistema circulatorio humano?
El sistema circulatorio es una compleja red de transporte encargada de distribuir oxígeno, nutrientes, hormonas y mediadores químicos a las células, retirando al mismo tiempo el dióxido de carbono y los productos de desecho del metabolismo. Su funcionamiento recuerda al de una infraestructura vial: el corazón actúa como la estación central de bombeo, los vasos sanguíneos constituyen las vías de transporte y la sangre es el vehículo que traslada los elementos esenciales.
¿Por qué bombea sangre el corazón por todo el cuerpo?
El organismo necesita un aporte incesante de oxígeno y nutrientes para mantenerse operativo, además de eliminar con rapidez los residuos metabólicos como el dióxido de carbono. Mediante contracciones rítmicas, el corazón asegura que la sangre circule de forma constante y permita este intercambio vital. Con cada latido, se expulsan aproximadamente 80 mililitros de sangre hacia la circulación general.
¿Cuánta sangre bombea el corazón al día?
Con una frecuencia cardíaca media en reposo de 70 latidos por minuto, el corazón impulsa entre 5 y 6 litros de sangre por minuto a través del cuerpo. Esto equivale a un volumen de entre 7.200 y 10.000 litros diarios. Durante la práctica de ejercicio físico intenso, este caudal puede incrementarse hasta los 25 litros por minuto, un rendimiento asombroso para un órgano muscular del tamaño de un puño cerrado y un peso aproximado de solo 300 gramos.
Anatomía: partes del corazón y sus funciones
El corazón es un órgano muscular hueco dotado de cuatro cavidades que opera como la bomba central del sistema cardiovascular. Para entender en detalle cómo funciona el corazón y cómo se distribuye la sangre, es indispensable conocer primero su anatomía.
¿Cuáles son las 4 cavidades cardíacas y su función?
El corazón se estructura en cuatro cavidades: la aurícula derecha, el ventrículo derecho, la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo. La aurícula derecha recoge la sangre desoxigenada procedente del resto del organismo y la traslada al ventrículo derecho, que la bombea directamente hacia los pulmones. Por su parte, la aurícula izquierda recibe la sangre oxigenada de los pulmones y la hace pasar al ventrículo izquierdo, el cual, mediante potentes contracciones musculares, la impulsa con fuerza hacia todo el cuerpo.
¿Qué papel desempeñan las válvulas cardíacas en el flujo sanguíneo?
Las cuatro válvulas cardíacas actúan como compuertas unidireccionales que impiden el retroceso de la sangre. Se abren y cierran de forma pasiva gracias a los gradientes de presión: cuando una cavidad se contrae, la válvula correspondiente se abre para permitir el paso del torrente sanguíneo; en cuanto la cavidad se relaja, la válvula se cierra herméticamente, evitando cualquier reflujo. Este mecanismo perfectamente sincronizado garantiza un flujo sanguíneo eficiente y en una sola dirección.
Circulación del corazón: ¿cómo fluye la sangre?
El trayecto de la sangre a través del corazón sigue una secuencia rigurosa: la sangre pobre en oxígeno proveniente de los tejidos ingresa en la aurícula derecha a través de las venas cavas superior e inferior. Desde allí pasa al ventrículo derecho y se impulsa hacia los pulmones por medio de la arteria pulmonar. En el tejido pulmonar se libera el dióxido de carbono y se capta oxígeno nuevo. Esta sangre recién oxigenada regresa a la aurícula izquierda a través de las venas pulmonares, pasa al ventrículo izquierdo y, finalmente, se bombea hacia toda la anatomía a través de la arteria aorta.
¿Cómo se irriga y nutre el propio corazón?
El músculo cardíaco necesita asimismo un suministro constante de oxígeno y nutrientes para mantener su incesante actividad mecánica. Esta nutrición se lleva a cabo a través de las arterias coronarias, unos vasos que se ramifican directamente desde la base de la aorta y envuelven el tejido cardíaco. Aunque el corazón maneja litros de sangre en su interior de forma ininterrumpida, no puede absorber nutrientes directamente de sus cavidades, por lo que depende por completo de su propia red de irrigación coronaria.
Los dos circuitos de la circulación sanguínea
El sistema circulatorio del ser humano está integrado por dos circuitos acoplados que trabajan en paralelo: la circulación pulmonar (circuito menor) y la circulación sistémica (circuito mayor). Ambos se encuentran íntimamente coordinados para formar un único circuito cerrado.
¿Cómo funciona la circulación pulmonar o circuito menor?
La circulación pulmonar se inicia en el ventrículo derecho. Desde allí, la sangre desoxigenada y cargada de dióxido de carbono es bombeada por la arteria pulmonar hacia ambos pulmones. En los alvéolos pulmonares se produce el intercambio gaseoso: se exhala el dióxido de carbono y se incorpora el oxígeno del aire inspirado. La sangre, ahora oxigenada, retorna a la aurícula izquierda del corazón mediante las venas pulmonares. El término «circuito menor» alude exclusivamente a la corta distancia de su recorrido anatómico, no a su vital trascendencia biológica.
¿Cómo funciona la circulación sistémica o circuito mayor?
La circulación sistémica comienza en el ventrículo izquierdo, que eyecta la sangre oxigenada a alta presión hacia la arteria aorta. A partir de ella, el sistema vascular se ramifica a modo de árbol: las grandes arterias se dividen sucesivamente en vasos de menor calibre hasta desembocar en los finos capilares que irrigan cada órgano y tejido. Es en estos microvasos donde se produce el intercambio de sustancias: el oxígeno y los nutrientes penetran en las células, mientras que el dióxido de carbono y los desechos metabólicos se vierten a la sangre. La sangre desoxigenada se reúne en las venas y regresa a la aurícula derecha a través de las venas cavas superior e inferior.
¿A qué velocidad se desplaza el flujo sanguíneo por el cuerpo?
La velocidad a la que circula la sangre varía sustancialmente según el tipo de vaso sanguíneo. En la aorta, el flujo sanguíneo avanza a unos 40 centímetros por segundo, mientras que en las grandes arterias se desplaza a entre 10 y 20 centímetros por segundo. Al llegar a los capilares, la velocidad desciende drásticamente hasta situarse en torno a los 0,05 centímetros por segundo; esta ralentización es fundamental para proporcionar el tiempo necesario al intercambio de gases y nutrientes. En promedio, un glóbulo rojo tarda aproximadamente 60 segundos en completar una vuelta entera por todo el circuito corporal.
La red de vasos sanguíneos
Los vasos sanguíneos componen una extensa red tubular que recorre cada rincón de nuestro cuerpo. En función de su estructura y cometido, se clasifican en tres tipos principales: arterias, venas y capilares.
¿Cuál es la diferencia entre arterias y venas?
Las arterias transportan la sangre desde el corazón hacia la periferia y los órganos corporales. Cuentan con paredes gruesas y elásticas diseñadas para resistir la elevada presión arterial con la que el ventrículo eyecta la sangre. Salvo la arteria pulmonar, todas las arterias conducen sangre rica en oxígeno. Las venas, en cambio, retornan la sangre de vuelta al corazón. Sus paredes son notablemente más delgadas al manejar una presión mucho menor, e incorporan válvulas venosas que impiden el retroceso de la columna de sangre por efecto de la gravedad. A excepción de las venas pulmonares, las venas transportan sangre desoxigenada.
¿Qué son los capilares y cuál es su función en la microcirculación?
Los capilares constituyen los vasos sanguíneos más diminutos del organismo, con un calibre tan estrecho que los eritrocitos deben circular en fila india. Conectan las arteriolas con las vénulas y representan el escenario exacto donde ocurre la microcirculación y el intercambio molecular. Sus paredes ultrafinas, formadas por una única capa de células endoteliales, facilitan el paso del oxígeno, los nutrientes, el dióxido de carbono y las sustancias de desecho entre el torrente circulatorio y los tejidos adyacentes. Se estima que el cuerpo humano adulto alberga unos 40.000 millones de capilares, cuya superficie de intercambio combinada ronda los 1.000 metros cuadrados.
¿Qué órganos reciben una mayor cantidad de sangre?
La distribución del flujo sanguíneo se adapta estrechamente a los requerimientos metabólicos de cada órgano. Los riñones reciben entre el 20 y el 25 % del gasto cardíaco total, una proporción altísima considerando que apenas suponen el 0,5 % del peso corporal. El cerebro capta alrededor del 13 %, el hígado cerca del 25 % (de los cuales un 20 % proviene de la vena porta cargada de nutrientes del tracto digestivo), la musculatura esquelética recibe en reposo un 15 % (pudiendo alcanzar hasta el 80 % en momentos de esfuerzo físico máximo) y el propio músculo cardíaco se reserva en torno al 5 % del caudal.
El endotelio vascular: revestimiento interno de los vasos
La capa más interna de todos los vasos sanguíneos recibe el nombre de endotelio vascular: una monocapa celular extraordinariamente fina pero indispensable para regular el tono vascular y garantizar un flujo sanguíneo óptimo.
¿Por qué es fundamental la oxigenación celular y el oxígeno en sangre?
El oxígeno es el combustible primordial de nuestras células. Dentro de las mitocondrias, las centrales energéticas celulares, el oxígeno se utiliza para metabolizar los nutrientes y sintetizar energía en forma de ATP, un mecanismo biológico conocido como respiración celular. Sin una oxigenación celular constante, las células pierden la capacidad de generar energía y mueren con rapidez. El tejido nervioso es especialmente vulnerable: las neuronas cerebrales empiezan a sufrir daños irreversibles tras solo 3 a 5 minutos privadas de oxígeno, motivo por el cual una parada cardíaca exige una intervención de emergencia inmediata.
¿Cómo pasa el oxígeno al torrente sanguíneo?
El oxígeno ingresa en el organismo a través de la respiración. Al inhalar aire, este penetra en los alvéolos pulmonares, donde la barrera tisular es tan sumamente delgada que el oxígeno se difunde de manera espontánea hacia los capilares sanguíneos adyacentes. Una vez en la sangre, el oxígeno se une a la hemoglobina contenida en los glóbulos rojos (eritrocitos) para viajar por todo el cuerpo. Cada molécula de hemoglobina tiene la capacidad de transportar hasta cuatro moléculas de oxígeno.
¿Qué ocurre con el dióxido de carbono en el sistema circulatorio?
El dióxido de carbono (CO₂) se genera como subproducto de la respiración celular en todos los tejidos vivos. Se difunde desde las células hacia la sangre y se transporta de vuelta a los pulmones mediante tres mecanismos: cerca del 70 % en forma de ion bicarbonato (HCO₃⁻) disuelto en el plasma sanguíneo, alrededor del 20 % ligado a la hemoglobina y el 10 % restante disuelto directamente como gas en el plasma. Al alcanzar los capilares pulmonares, el CO₂ pasa a los alvéolos y es expulsado al exterior durante la espiración. Esta evacuación continuada de dióxido de carbono resulta tan determinante para el equilibrio del organismo como el propio aporte de oxígeno.
Células progenitoras endoteliales (EPC): el equipo de regeneración de tus vasos sanguíneos
Las células progenitoras endoteliales (EPC) son células madre especializadas que migran desde la médula ósea hacia el torrente sanguíneo para reparar las zonas dañadas en la pared de los vasos sanguíneos: un fascinante mecanismo de autorreparación que explica cómo funciona el corazón y su red vascular para mantener los tejidos protegidos.
¿Cómo cuidar el sistema circulatorio y apoyar su regeneración?
La capacidad de los vasos sanguíneos para autorrepararse depende directamente de las células progenitoras endoteliales. Estas células madre se forman en la médula ósea y viajan por la sangre para localizar y reparar cualquier alteración en el endotelio vascular. Las investigaciones demuestran que unos niveles elevados de EPC se correlacionan con una reducción significativa del riesgo de fallecer por patologías cardiovasculares. Un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo en pacientes con enfermedad vascular periférica grave demostró resultados notables: las inyecciones de médula ósea duplicaron el tiempo de caminata libre de dolor y evitaron por completo las amputaciones, frente al 14 % de pacientes del grupo de control que sufrió la pérdida de una extremidad.
Afortunadamente, existen estrategias naturales y no invasivas para elevar los niveles de EPC. Los factores más determinantes del estilo de vida son el abandono del tabaco, la práctica regular de ejercicio y una alimentación orientada a mejorar la circulación sanguínea.
¿Cuál es la presión arterial normal?
La presión arterial se mide a través de dos valores: la presión sistólica (el valor máximo), generada cuando el miocardio se contrae y bombea sangre hacia las arterias y venas, y la presión diastólica (el valor mínimo), que refleja la tensión en las arterias cuando el músculo cardíaco se relaja entre latidos. Se considera óptima una presión arterial por debajo de 120/80 mmHg. Las cifras entre 120/80 y 139/89 mmHg se catalogan como normales-altas, mientras que a partir de 140/90 mmHg se diagnostica hipertensión. Mantener una presión arterial adecuada es indispensable para la salud vascular, ya que la hipertensión continua deteriora el endotelio vascular, altera la microcirculación y acelera la arteriosclerosis.
¿Qué es el gasto cardíaco y cómo funciona el corazón al bombear?
El gasto cardíaco (o volumen minuto) cuantifica la cantidad de sangre que el corazón expulsa hacia el sistema circulatorio cada minuto. Se obtiene multiplicando el volumen sistólico (la cantidad de sangre impulsada en cada sístole por los ventrículos y aurículas, dos de las partes del corazón y sus funciones esenciales) por la frecuencia cardíaca (número de latidos por minuto). En un adulto en reposo, el gasto cardíaco oscila entre 5 y 6 litros por minuto, garantizando una óptima oxigenación celular. Ante el esfuerzo físico, este caudal puede alcanzar hasta 25 litros por minuto para abastecer el flujo sanguíneo de los músculos. Las personas con entrenamiento aeróbico suelen mostrar una frecuencia cardíaca en reposo más baja junto con un mayor volumen sistólico, prueba de un rendimiento cardíaco mucho más eficiente.
Factores del estilo de vida para cuidar el sistema circulatorio
La ventaja indiscutible es que podemos intervenir de manera activa en nuestra salud vascular. Existen tres factores clave con un impacto decisivo en la cantidad y operatividad de las células progenitoras endoteliales.
Dejar de fumar, la prioridad absoluta: El tabaco figura entre los factores más destructivos para los vasos sanguíneos. Un metanálisis de 141 estudios de cohortes evidenció que consumir un solo cigarrillo al día incrementa el riesgo cardiovascular diez veces por encima de lo estimado. No hay un umbral seguro para el consumo de tabaco; de hecho, la exposición al humo ambiental perjudica notablemente el recuento de EPC circulantes. La decisión más relevante para proteger tus arterias es abandonar por completo el tabaco y evitar el humo de segunda mano.
El ejercicio físico duplica las EPC: Diversos ensayos clínicos controlados confirman que el entrenamiento regular incrementa las células progenitoras endoteliales en la sangre. En una investigación con varones de mediana y avanzada edad, tres meses de ejercicio aeróbico moderado —principalmente caminar a paso ligero, combinado con intervalos de trote suave— duplicaron los niveles de EPC en el torrente circulatorio. Por esta razón, el ejercicio aeróbico regular constituye una pauta de primera línea para prevenir el envejecimiento de las arterias. No hace falta preparar un maratón: 30 minutos diarios de caminata enérgica ya logran beneficios medibles en el flujo sanguíneo.
Reducir las grasas saturadas: Un ensayo clínico aleatorizado comprobó que disminuir la ingesta de grasas saturadas —principalmente prescindiendo de la mantequilla y derivados lácteos grasos— aumentó significativamente el recuento de EPC. Asimismo, un estudio en primates reveló que pocas semanas con una dieta rica en colesterol y grasas saturadas bastaban para desencadenar un envejecimiento prematuro del endotelio vascular. El mecanismo biológico está comprobado: estas grasas inducen inflamación y estrés oxidativo, lo que agrede a las células endoteliales y limita su capacidad de regeneración.
Alimentación para mejorar la circulación sanguínea
Además de restringir las grasas saturadas, ciertos alimentos favorecen activamente la integridad endotelial, optimizan la microcirculación y aumentan la presencia de EPC.
¿Qué alimentos ayudan a mejorar la circulación sanguínea?
La investigación biomédica ha identificado grupos de alimentos capaces de elevar de forma demostrada las células progenitoras endoteliales circulantes:
Frutos rojos y bayas: Un estudio clínico aleatorizado demostró que el extracto de frambuesa negra aumentó las EPC circulantes y redujo la rigidez arterial en pacientes con síndrome metabólico. Los frutos rojos aportan altas concentraciones de antocianinas, flavonoides de potente efecto antioxidante y antiinflamatorio que preservan el endotelio vascular del daño oxidativo y facilitan la creación de nuevos vasos sanguíneos.
Cebollas: En un ensayo con personas con sobrepeso, el extracto de piel de cebolla mejoró la respuesta endotelial y elevó las EPC. La cebolla es una de las mayores fuentes de quercetina, un flavonoide con propiedades protectoras para las arterias y venas. Dado que la mayor densidad de principios bioactivos se concentra en las capas externas, resulta muy útil cocinar caldos con la piel limpia y retirarla antes de servir.
Té verde: En fumadores habituales, la ingesta continuada de té verde mejoró la función endotelial y multiplicó las EPC en sangre. Las catequinas presentes en esta infusión, especialmente el EGCG (galato de epigalocatequina), ofrecen una potente acción antioxidante y promueven la producción de óxido nítrico en el endotelio, un compuesto vasodilatador que relaja las paredes arteriales, facilita el flujo sanguíneo y optimiza la circulación del corazón.
Dieta vegetal integral: Un estudio constató que una pauta basada íntegramente en alimentos vegetales no procesados no solo elevó las EPC, sino que optimizó la función del endotelio y disminuyó el colesterol LDL. Esta dieta portfolio combinó alimentos cardioprotectores como cereales enteros (copos de avena, harinas integrales), legumbres, frutos secos, frutas, verduras y semillas de lino. La acción sinérgica de esta combinación resulta más potente que la ingesta aislada de sus componentes.
La evidencia clínica es concluyente: los alimentos vegetales integrales estimulan la autorreparación de los vasos sanguíneos a nivel celular, aportando fitoquímicos bioactivos que resguardan el endotelio vascular, frenan la inflamación, favorecen la oxigenación celular y promueven la formación de nuevas EPC.
Preguntas frecuentes sobre el sistema circulatorio y cómo funciona el corazón
¿Cuánto tarda un ciclo completo del flujo sanguíneo?
Un glóbulo rojo requiere aproximadamente 60 segundos para completar un circuito íntegro por el cuerpo: parte del miocardio hacia los pulmones para su oxigenación, regresa al corazón, viaja por todo el organismo a través de arterias y venas y retorna nuevamente. Durante la actividad deportiva, este proceso se acelera de forma considerable.
¿Es posible sentir la circulación del corazón y el pulso arterial?
Sí, el pulso arterial permite palpar la expansión rítmica de las arterias con cada latido. La forma más sencilla de comprobarlo es en la muñeca (arteria radial) o en la zona lateral del cuello (arteria carótida). El pulso refleja con exactitud la frecuencia cardíaca y permite percibir de forma directa cómo funciona el corazón en tiempo real.
¿Qué factores perjudican más al sistema circulatorio?
El tabaco representa el factor más nocivo para los vasos sanguíneos, seguido del sedentarismo, las grasas saturadas, el estrés continuado y la hipertensión arterial. Estos elementos deterioran el endotelio vascular, merman las células progenitoras endoteliales (EPC) y promueven la arteriosclerosis.
¿Cómo cuidar el sistema circulatorio con el paso de los años?
Las recomendaciones fundamentales incluyen: evitar el tabaco, realizar ejercicio aeróbico diario (al menos 30 minutos de marcha rápida), priorizar alimentos vegetales integrales con abundante verdura, fruta y legumbres, reducir las grasas saturadas, mantener un peso corporal adecuado y controlar el estrés. Estos hábitos incrementan las células progenitoras endoteliales y conservan la elasticidad vascular.
¿Por qué resulta tan decisivo el endotelio vascular?
El endotelio es el revestimiento celular interno de todos los vasos sanguíneos y posibilita un flujo sanguíneo homogéneo. Se encarga de sintetizar óxido nítrico para dilatar las arterias, previene la agregación plaquetaria y regula los procesos inflamatorios. Un endotelio sano es el pilar indispensable para la salud cardiovascular.
¿Tienen los vasos sanguíneos capacidad de autorregeneración?
Sí, gracias a las células progenitoras endoteliales procedentes de la médula ósea, los vasos sanguíneos pueden repararse. Estas células madre acuden a las zonas con microlesiones y regeneran el endotelio vascular. A través de medidas higiénico-dietéticas es posible potenciar tanto su número como su eficacia biológica.
¿Cuáles son los síntomas habituales de una mala circulación sanguínea?
Entre los signos más comunes figuran la frialdad persistente en manos y pies, sensación de hormigueo en las extremidades, dolor muscular en las piernas al caminar (claudicación intermitente), mareos, falta de concentración, cicatrización deficiente y disfunción eréctil. Ante estas manifestaciones, se debe consultar con el médico de cabecera en el centro de salud.
¿Cuánto tarda en mejorar la circulación tras abandonar el tabaco?
A los 20 minutos de apagar el último cigarrillo, la presión arterial y la frecuencia cardíaca inician su descenso. Entre las 2 y 12 semanas posteriores, la microcirculación y la función vascular muestran mejorías objetivas, mientras que las cifras de EPC comienzan a recuperarse. Tras 1 o 2 años sin fumar, el riesgo de infarto de miocardio se reduce a la mitad. El organismo activa su regeneración desde el primer momento: siempre es buen momento para dejarlo.
¿Está indicada la aspirina para mejorar la circulación sanguínea?
El ácido acetilsalicílico actúa como antiagregante plaquetario y puede estar indicado en perfiles específicos con alto riesgo cardiovascular. Sin embargo, su pauta debe estar prescrita y supervisada por un médico en la Seguridad Social, dado que conlleva riesgos como el sangrado digestivo. La optimización del estilo de vida debe ser siempre la intervención primaria.
¿Se pueden solicitar análisis de EPC en la consulta médica habitual?
Las células progenitoras endoteliales pueden cuantificarse mediante citometría de flujo en muestras de sangre. No obstante, esta prueba no forma parte de las analíticas rutinarias de la Seguridad Social y queda circunscrita a ensayos de investigación biomédica. En el plano práctico, adoptar pautas cardiosaludables resulta más determinante que su medición, puesto que la evidencia clínica respalda con solidez qué hábitos incrementan su producción.
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