MARTES, 18 DE AGOSTO DE 2026
Cuerpo transparente en 3D con articulaciones inflamadas para el tratamiento de la artrosis de rodilla.generado por IA

Tratamiento de la artrosis de rodilla: opciones eficaces

El tratamiento de la artrosis de rodilla y de otras articulaciones representa un desafío diario para millones de personas en todo el mundo. La osteoartritis o artrosis en la articulación femorotibial es la forma más común de desgaste articular y una de las principales causas de dolor crónico y limitación funcional. Aunque los fármacos convencionales suelen asociarse a efectos secundarios notables, la investigación científica arroja resultados prometedores con alternativas naturales. En particular, el aceite de oliva tópico y ciertos alimentos ricos en antioxidantes y polifenoles, como las fresas, se perfilan como opciones muy eficaces para aliviar los síntomas.

Puntos clave

  • El aceite de oliva tópico supera al gel de ibuprofeno: En un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego, el aceite de oliva aplicado sobre la piel resultó significativamente más eficaz que el gel de ibuprofeno para reducir el dolor en pacientes con osteoartritis de rodilla.
  • Coste mínimo y máxima eficacia: Aplicar solo 1 gramo de aceite de oliva virgen extra (menos de 1/4 de cucharadita) tres veces al día cuesta menos de 3 céntimos diarios y logra un alivio notable del dolor tras un mes de uso continuado.
  • Las fresas reducen el dolor articular de forma demostrada: Diversos estudios aleatorizados a doble ciego han evidenciado un efecto analgésico significativo en pacientes con osteoartritis gracias al consumo regular de fresas.
  • El aceite de oliva por vía oral no muestra el mismo efecto: Una revisión sistemática con metanálisis determinó que la ingesta oral de aceite de oliva NO aporta estos beneficios antiinflamatorios directos en humanos; el efecto analgésico articular se obtiene mediante la aplicación externa.
  • Efecto acumulativo con los frutos rojos: La acción antiinflamatoria de las bayas (1 taza de arándanos o 2 tazas de fresas al día) aumenta con el tiempo: cuanto más prolongado sea su consumo, mayor es el beneficio obtenido.
  • Beneficios también en artritis reumatoide: En mujeres con artritis reumatoide, el aceite de oliva virgen extra tópico demostró ser superior a la ausencia de tratamiento y superó al gel de ibuprofeno a la hora de controlar el dolor y la inflamación matutina en dedos y rodillas.
  • Los zumos de cereza y granada resultan ineficaces: A pesar de modular ciertos marcadores inflamatorios en sangre, ni el zumo de cereza ni el de granada aportaron mejoras clínicas apreciables en pacientes con osteoartritis en los ensayos clínicos.
  • Fármacos con efectos adversos severos: Medicamentos biológicos como los inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF) conllevan riesgos graves, como la aparición de linfomas, por lo que las terapias naturales representan una alternativa de menor riesgo.
  • El extracto de oliva difiere del aceite común: Los estudios con resultados positivos emplearon extracto de oliva (agua de vegetación de la aceituna liofilizada), cuyos componentes hidrosolubles y compuestos fenólicos no están presentes en el aceite de oliva comercial convencional.
  • Eficacia en múltiples articulaciones: La aplicación tópica de aceite de oliva ha demostrado ser efectiva en distintas zonas articulares, incluidas rodillas, hombros, dedos y caderas.

Fundamentos de la artrosis

¿Qué es la artrosis y cómo se produce?

La artrosis, también denominada osteoartritis o desgaste articular, es la patología articular más frecuente en todo el mundo. Se caracteriza por la degradación progresiva del cartílago articular, la capa protectora que recubre los extremos óseos. En el origen y la evolución de esta enfermedad intervienen diversos procesos inflamatorios. El cartílago, cuya función principal es amortiguar las cargas y permitir el deslizamiento suave entre los huesos, pierde grosor y elasticidad, volviéndose rugoso. En fases avanzadas, los huesos pueden llegar a rozar directamente entre sí, lo que provoca un dolor intenso y rigidez articular.

Esta patología suele desarrollarse de manera lenta y progresiva a lo largo de los años. Al inicio, el cartílago pierde hidratación y flexibilidad, desprendiendo micropartículas por fricción. Estas partículas desencadenan una respuesta inflamatoria en la membrana sinovial y en la cápsula articular, lo que a su vez acelera el deterioro del tejido cartilaginoso. Se genera así un círculo vicioso de inflamación, daño articular y mayor respuesta inflamatoria. Al mismo tiempo, el organismo intenta reparar la articulación generando nuevo tejido óseo en los márgenes; estas formaciones, conocidas como osteofitos o picos de loro, provocan dolor adicional y una mayor limitación de la movilidad.

¿Cuál es la diferencia entre artrosis y artritis?

Aunque los términos artrosis y artritis se confunden con frecuencia, responden a mecanismos patológicos muy distintos. La artrosis es ante todo una enfermedad degenerativa provocada por el desgaste mecánico, la sobrecarga y el envejecimiento articular. El componente inflamatorio es secundario y surge como consecuencia directa de la degradación del cartílago.

La artritis, en cambio —especialmente la artritis reumatoide—, es una enfermedad autoinmune y de base principalmente inflamatoria. En este caso, el sistema inmunitario ataca por error las estructuras de la propia articulación, generando una sinovitis crónica. A diferencia de la artrosis, que avanza de forma paulatina, la artritis puede debutar de manera repentina y suele afectar a varias articulaciones de forma simétrica. La evidencia científica actual señala que el aceite de oliva tópico aporta alivio sintomático y analgesia en ambas patologías.

¿Qué articulaciones se ven más afectadas por la artrosis?

El tratamiento artrosis rodilla y de otras articulaciones de carga concentra la mayor parte de las consultas médicas. La gonartrosis —o artrosis de la articulación femorotibial y femororrotuliana— ocupa el primer lugar. Al caminar, la rodilla soporta varias veces el peso corporal, lo que la hace especialmente propensa al desgaste biomecánico. Por este motivo, el abordaje del dolor de rodilla es uno de los motivos más habituales de visita al traumatólogo y al especialista en reumatología.

Otra localización muy habitual es la cadera (coxartrosis), seguida de las articulaciones de las manos, en particular las interfalángicas distales (nódulos de Heberden) y las proximales (nódulos de Bouchard). La artrosis de hombro (omartrosis) y de los pies —como la del tobillo o la articulación metatarsofalángica del dedo gordo (hallux rigidus)— también presenta una elevada prevalencia. Diversos ensayos clínicos han comprobado que la aplicación de aceite de oliva virgen extra resulta beneficiosa en todas estas zonas, desde la rodilla hasta los hombros y las articulaciones de los dedos.

¿Qué síntomas produce la artrosis?

El síntoma más característico de la artrosis es el dolor de inicio o de arrancada, acompañado de rigidez articular tras periodos de reposo, especialmente por la mañana al levantarse o tras permanecer sentado mucho tiempo. Esta molestia suele ceder tras unos minutos de movimiento suave, a medida que el líquido sinovial se distribuye y la articulación «entra en calor».

A medida que la enfermedad progresa, aparecen dolores mecánicos vinculados al esfuerzo o a la carga, como al subir escaleras en la artrosis de rodilla o al sujetar objetos en la artrosis de mano. En estadios avanzados puede presentarse dolor en reposo, llegando a interrumpir el descanso nocturno. Es habitual percibir crujidos o chasquidos articulares (crepitación), hinchazón por derrame sinovial y una pérdida paulatina de movilidad. En fases de artrosis reactivada o brote inflamatorio agudo, la articulación puede mostrar enrojecimiento, aumento local de temperatura y tumefacción evidente.

Opciones naturales y tratamiento de la artrosis de rodilla

¿Cuál es el mejor tratamiento para la artrosis de rodilla y qué opciones existen?

El abordaje terapéutico de la artrosis se estructura de forma escalonada. Entre las medidas conservadoras no farmacológicas destacan la fisioterapia, el ejercicio terapéutico pautado y el control del peso corporal en caso de sobrepeso u obesidad. Estas pautas básicas persiguen preservar la función articular y fortalecer la musculatura periarticular de soporte.

En el plano farmacológico, los medicamentos para la artrosis de rodilla más empleados son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno o el diclofenaco, disponibles tanto por vía oral como en geles y cremas tópicas. En situaciones de dolor agudo o brote inflamatorio se recurre a menudo a infiltraciones intraarticulares de corticoides o a infiltraciones de ácido hialurónico. Cuando el deterioro del cartílago articular es severo y las medidas conservadoras no bastan para controlar el dolor, se valora la cirugía, desde intervenciones artroscópicas hasta la artroplastia o prótesis articular.

Paralelamente, los enfoques naturales han ganado un sólido respaldo en la literatura científica. Los alimentos ricos en antioxidantes y polifenoles, como las fresas y otros frutos rojos, junto con el uso tópico de aceite de oliva virgen extra rico en oleocantal, ofrecen una alternativa muy valiosa. Estos recursos permiten mejorar la calidad de vida y aliviar el dolor articular sin acarrear los riesgos gástricos o cardiovasculares habituales de los fármacos sintéticos.

¿Cómo curar la artrosis de rodilla sin cirugía y qué terapias no farmacológicas ayudan?

Aunque el desgaste del cartílago no se puede revertir por completo, existen múltiples estrategias para frenar su avance y controlar los síntomas sin pasar por el quirófano. La actividad física pautada es el pilar central del tratamiento no quirúrgico. Frente al antiguo consejo de guardar reposo, hoy sabemos que el movimiento regular y de bajo impacto resulta imprescindible: favorece la nutrición del cartílago articular mediante la difusión de nutrientes del líquido sinovial y refuerza los músculos que estabilizan la articulación. En este sentido, muchas personas se preguntan si es bueno andar para la artrosis de rodilla; la respuesta es afirmativa, siempre que se realice sobre superficies llanas, con calzado amortiguado y complementándolo con actividades como la natación, la bicicleta o el trabajo de fuerza específico en fisioterapia.

Las terapias físicas, como la termoterapia (aplicación de calor local para la rigidez) o la crioterapia (frío tras el esfuerzo o en brotes agudos), alivian el dolor y mejoran la movilidad. La terapia ocupacional y el uso de productos ortopédicos —como rodilleras, ortesis de descarga o plantillas a medida— ayudan a corregir el eje biomecánico y reducir la sobrecarga sobre la articulación femorotibial.

La intervención nutricional desempeña asimismo un papel determinante. Seguir una pauta dietética rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y ácidos grasos omega-3 contribuye a reducir la inflamación sistémica de bajo grado. La evidencia científica corrobora que la inclusión habitual de frutos rojos y sus polifenoles ayuda de forma medible a disminuir el dolor y proteger las articulaciones frente al estrés oxidativo.

Uso tópico del aceite de oliva

¿Puede ayudar el aceite de oliva con la artrosis?

La respuesta a si el aceite de oliva puede ayudar en la artrosis requiere ciertos matices: la vía de administración resulta determinante. Mientras que el consumo oral de aceite de oliva no demostró beneficios antiinflamatorios significativos en humanos según una revisión sistemática y metanálisis, el aceite de oliva tópico ha resultado ser sorprendentemente eficaz.

Un ensayo clínico aleatorizado y a doble ciego comparó el aceite de oliva virgen tópico directamente con un gel a base de un principio activo similar al ibuprofeno en pacientes con osteoartritis de rodilla. El resultado fue notable: el aceite de oliva aplicado por vía tópica fue significativamente más eficaz que el gel farmacológico para reducir el dolor. Estos hallazgos son especialmente relevantes para el tratamiento de la artrosis de rodilla con métodos naturales, al tratarse de una de las articulaciones afectadas con mayor frecuencia.

La diferencia entre el efecto oral y el tópico se debe a los distintos componentes bioactivos del aceite de oliva. Mediante la aplicación externa, determinados compuestos bioactivos pueden actuar directamente sobre la zona afectada e influir en los procesos inflamatorios de la cápsula articular y la articulación femorotibial, sin tener que pasar por el tracto digestivo.

¿Cómo actúa el aceite de oliva tópico frente al dolor articular?

El mecanismo de acción exacto del aceite de oliva tópico en el dolor articular aún no se conoce por completo, pero parecen intervenir varios factores. El aceite de oliva virgen contiene numerosas sustancias bioactivas, entre ellas compuestos fenólicos como el oleocantal, que posee una estructura similar al ibuprofeno y reconocidas propiedades antiinflamatorias.

Al aplicarse por vía tópica, estos principios activos penetran a través de la piel y alcanzan los tejidos subyacentes. Allí pueden modular los procesos inflamatorios locales al inhibir la producción de mediadores de la inflamación. Un estudio demostró que las células sanguíneas de personas que consumían extractos de antioxidantes y polifenoles de la oliva mostraron una reacción inflamatoria notablemente reducida al exponerse a tejido de cartílago articular procedente de cirugías de rodilla.

Además, el efecto mecánico del masaje suave al aplicarlo puede contribuir al alivio del dolor. Este gesto estimula la circulación sanguínea, relaja la musculatura tensa y, mediante mecanismos neurofisiológicos (la teoría del control de la compuerta o gate control), modula positivamente la percepción del dolor. La combinación de componentes bioactivos y estimulación mecánica convierte al aceite de oliva tópico en una opción prometedora para el abordaje del dolor articular en diversas zonas del cuerpo.

¿Qué dosis de aceite de oliva se recomienda para la artrosis?

La evidencia científica aporta pautas de dosificación muy claras para el uso tópico de aceite de oliva en la artrosis. En el citado estudio clínico sobre el tratamiento de la artrosis de rodilla, los participantes utilizaron tan solo 1 gramo de aceite de oliva virgen por aplicación (lo que equivale a menos de un cuarto de cucharadita). Esta cantidad se aplicó tres veces al día sobre la articulación afectada.

La rentabilidad de este enfoque es extraordinaria: con un coste inferior a 3 céntimos de euro al día, la terapia tópica con aceite de oliva resulta notablemente más económica que las alternativas farmacológicas. La duración del tratamiento en el estudio fue de un mes, periodo en el que ya se constató un claro alivio del dolor. Los investigadores sugirieron que el efecto terapéutico podría incluso potenciarse con un uso más prolongado.

Para el tratamiento de la artrosis en el hombro, el pie u otras articulaciones, se puede tomar como punto de partida la misma dosis y frecuencia. Se aconseja utilizar aceite de oliva virgen extra, ya que concentra la mayor cantidad de sustancias bioactivas. Masajea suavemente el aceite sobre la piel de la articulación afectada hasta su completa absorción. La aplicación puede realizarse por la mañana, al mediodía y por la noche, idealmente tras una ducha o un baño caliente, cuando los poros de la piel están abiertos y la absorción es óptima.

Los frutos rojos como alimentos antiinflamatorios

¿Son eficaces los frutos rojos contra el dolor de la artrosis?

La eficacia de los frutos rojos frente al dolor artrósico está bien respaldada por la ciencia. Las fresas han demostrado resultados especialmente prometedores en ensayos cruzados, aleatorizados y a doble ciego. Los participantes con osteoartritis de rodilla que consumieron fresas de forma habitual experimentaron un efecto analgésico significativo y una disminución medible del dolor.

El mecanismo de acción reside en la capacidad de las fresas para reducir los niveles en sangre del factor de necrosis tumoral (TNF), un mediador inflamatorio clave en el desarrollo de la artrosis. En un estudio, el consumo de fresas en adultos con sobrepeso y osteoartritis de rodilla redujo notablemente los niveles de TNF en sangre y los hidroperóxidos lipídicos, marcadores directos del estrés oxidativo.

Los arándanos también muestran efectos muy favorables. Cuando se consume el equivalente a una taza de arándanos o dos tazas de fresas al día, los análisis de laboratorio reflejan una atenuación significativa de las respuestas inflamatorias. Un dato de gran interés: el efecto antiinflamatorio se acumula con el tiempo. Cuanto más prolongado y constante sea el consumo de estos frutos, más evidente es el beneficio, lo que representa una clara ventaja frente a muchas opciones farmacológicas.

¿Qué puedes hacer tú mismo para aliviar los síntomas de la artrosis?

Existen múltiples medidas de autocuidado que puedes incorporar a tu día a día para aliviar las molestias de la artrosis. En primer lugar, la actividad física regular y de bajo impacto es fundamental; muchos pacientes se preguntan si es bueno andar para la artrosis de rodilla: la respuesta es afirmativa, ya que caminar a paso moderado, nadar o montar en bicicleta fortalecen la musculatura periarticular sin sobrecargar las articulaciones ni desgastar el cartílago articular.

La alimentación desempeña un papel clave en el manejo natural de la enfermedad. Incorpora a diario alimentos antiinflamatorios: tomar dos tazas de fresas frescas o una taza de arándanos marca una diferencia medible según los estudios. Completa tu dieta con otras frutas ricas en antioxidantes y polifenoles, verduras, productos integrales y pescado azul rico en omega 3.

La aplicación tópica de aceite de oliva virgen extra supone una alternativa económica y eficaz para el alivio del dolor y la rigidez articular. Masajea suavemente un cuarto de cucharadita de aceite tres veces al día sobre la articulación. Combina esta pauta con termoterapia según tus necesidades: el calor resulta idóneo para el dolor crónico y la rigidez, mientras que el frío localizado es de gran ayuda en los brotes agudos de inflamación.

Si existe sobrepeso, la pérdida de peso reduce de forma drástica la carga sobre articulaciones de soporte como la rodilla y la cadera. Una reducción ponderal moderada ya se traduce en una notable mejoría sintomática. Complementa estas medidas con una buena gestión del estrés y un descanso reparador, pues ambos factores modulan los procesos inflamatorios del organismo.

Tratamiento de la artrosis de rodilla: opciones convencionales frente a terapias naturales

¿Cuál es el mejor tratamiento para la artrosis de rodilla?

Determinar cuál es el mejor tratamiento para la artrosis de rodilla no tiene una respuesta única, ya que depende de factores individuales como el grado de degeneración articular, la articulación afectada y las preferencias personales. No obstante, la evidencia científica demuestra que un enfoque multimodal, que combine distintas estrategias terapéuticas, suele ser el más eficaz.

Los medicamentos para la artrosis de rodilla habituales, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), proporcionan un alivio rápido, pero conllevan efectos secundarios, sobre todo en tratamientos prolongados. Los geles tópicos de AINE logran reducir el dolor en un 50 % en hasta el 60 % de los pacientes y presentan menos efectos adversos sistémicos que los comprimidos orales.

La investigación sobre alternativas naturales ofrece resultados muy sólidos para quienes exploran cómo curar la artrosis de rodilla sin cirugía o buscan frenar su avance con métodos conservadores. La combinación de aceite de oliva tópico y el consumo regular de frutos rojos aporta una doble vía de acción: analgesia local y control antiinflamatorio sistémico. Resulta especialmente destacable que el aceite de oliva tópico superó a los geles farmacológicos en estudios comparativos directos. Estos abordajes naturales pueden emplearse como complemento de terapias convencionales (como la fisioterapia o las infiltraciones de ácido hialurónico) o como pauta principal en estadios iniciales o leves.

Para obtener los mejores resultados, se recomienda una combinación de: ejercicio regular de bajo impacto, una nutrición antiinflamatoria rica en antioxidantes y polifenoles (con raciones diarias de frutos rojos), aplicación tópica de aceite de oliva virgen y, cuando resulte necesario, el uso puntual de fármacos bajo supervisión médica.

A diferencia de varios zumos que mejoraron marcadores analíticos sin traducirse en mejoras clínicas perceptibles (como el de cereza o el de granada), las fresas consiguieron tanto reducir los marcadores de inflamación como proporcionar un alivio real del dolor, lo que marca una diferencia decisiva para los pacientes.

La elección entre fármacos convencionales y tratamientos naturales debe consensuarse con el médico. Muchos pacientes encuentran el mejor equilibrio utilizando los métodos naturales como terapia de base y recurriendo a la medicación convencional únicamente durante los brotes agudos de dolor.

Recomendaciones prácticas para el día a día

El éxito en el tratamiento de la artrosis de rodilla y otras articulaciones no solo exige conocer los métodos eficaces, sino también aplicarlos con constancia y de forma correcta en la rutina diaria. A continuación, se detallan las pautas prácticas para trasladar estos hallazgos científicos a la vida cotidiana.

Aplicación tópica de aceite de oliva paso a paso:

Empieza eligiendo el producto adecuado. Utiliza exclusivamente aceite de oliva virgen extra de cultivo ecológico, ya que presenta la mayor concentración de compuestos fenólicos bioactivos como el oleocantal. Guarda el envase en un lugar fresco y protegido de la luz para conservar intactos sus principios activos.

Para la aplicación, lava primero la articulación con agua tibia y sécala bien. Vierte aproximadamente un cuarto de cucharadita (alrededor de 1 gramo) de aceite en la palma de la mano y frótalo brevemente entre ambas manos para atemperarlo. A continuación, masajea el aceite con movimientos circulares suaves sobre la piel de la articulación dolorida. En el tratamiento de la artrosis de rodilla, cubre toda la rótula y las zonas laterales de la articulación femorotibial. Realiza el masaje durante unos 2 o 3 minutos, hasta que se absorba por completo.

Repite esta aplicación tres veces al día: preferiblemente al levantarte por la mañana, a mediodía y por la noche antes de acostarte. La aplicación matutina es clave, ya que muchos pacientes experimentan rigidez articular y dolor al dar los primeros pasos. Mantén la rutina al menos durante cuatro semanas antes de valorar los resultados, coincidiendo con la duración del ensayo clínico.

Cómo integrar los frutos rojos en la dieta diaria:

Para obtener el máximo efecto antiinflamatorio, consume a diario dos tazas (unos 300-400 gramos) de fresas frescas o una taza (unos 150 gramos) de arándanos. Si no dispones de fruta fresca o resulta costosa, los frutos rojos congelados son una excelente alternativa con un valor nutricional similar.

El momento ideal para tomarlos es en el desayuno, combinados con copos de avena, yogur o gachas. También puedes tomarlos como tentempié entre horas o añadirlos a batidos. La clave es la constancia: los estudios demuestran que el efecto antiinflamatorio se incrementa con el consumo continuado. Considera tu ración diaria de frutos rojos como una medida terapéutica y no como un simple capricho ocasional.

En caso de artrosis en el pie o en el hombro, se aplican los mismos principios. Ajusta la cantidad de aceite de oliva al tamaño de la zona afectada: las articulaciones pequeñas como los dedos requieren menos cantidad que las grandes como la rodilla o el hombro.

Registro y seguimiento:

Lleva un diario del dolor sencillo en el que valores tu nivel de molestia diario en una escala de 0 a 10. Anota también el grado de movilidad y la posible hinchazón. Tras cuatro semanas de aplicación constante deberías notar una mejoría. En caso contrario, consulta a tu médico para valorar otras alternativas terapéuticas.

Coordina siempre estas medidas naturales con las pautas de tu especialista. Informa a tu médico de cabecera o traumatólogo sobre el uso del aceite de oliva tópico y el aumento en el consumo de frutos rojos, especialmente si tomas medicamentos anticoagulantes o presentas otras condiciones de salud.

Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de la artrosis de rodilla

¿Puedo combinar el aceite de oliva tópico con otros tratamientos?

Sí, el aceite de oliva tópico se puede combinar sin problemas con otros abordajes para la artrosis. No se conocen interacciones con medicamentos orales. Puedes utilizarlo como complemento a la fisioterapia, la terapia de ejercicio o junto a la aplicación de geles analgésicos farmacéuticos. Tan solo debes esperar unos 30 minutos entre la aplicación de los diferentes productos tópicos.

¿Cuánto tarda en hacer efecto el aceite de oliva tópico?

En el ensayo clínico se constató una reducción significativa del dolor tras un mes de aplicación constante. Algunos pacientes refieren las primeras mejorías al cabo de una o dos semanas, mientras que otros no aprecian el efecto completo hasta transcurridas cuatro semanas. Los investigadores sugieren que los beneficios podrían incrementarse con un uso más prolongado.

¿Qué efectos secundarios tiene el aceite de oliva tópico?

El aceite de oliva tópico se considera muy seguro y con un perfil de efectos adversos mínimo. En los estudios no se notificaron efectos secundarios graves. De manera ocasional pueden presentarse reacciones cutáneas leves en personas con alergia al aceite de oliva. Si notas enrojecimiento o picor, interrumpe su aplicación. En comparación con los geles de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), que pueden acarrear problemas gastrointestinales, el aceite de oliva apenas presenta efectos secundarios.

¿Es necesario utilizar un aceite de oliva caro o basta con uno normal?

Es fundamental recurrir a aceite de oliva virgen extra (AOVE), ya que contiene la mayor concentración de compuestos fenólicos bioactivos y antioxidantes. Sin embargo, no tiene por qué ser el producto prémium más costoso. Asegúrate de que en la etiqueta figure «virgen extra» y opta por una opción ecológica si es posible. Los productos de gama media son perfectamente adecuados.

¿Funciona la terapia con bayas con otro tipo de frutas?

Aunque diversas frutas poseen propiedades beneficiosas para la salud, los estudios científicos han demostrado efectos analgésicos específicos en la artrosis con las fresas y los arándanos. El zumo de cereza y el de granada, por ejemplo, mostraron efectos positivos sobre determinados marcadores inflamatorios, pero no lograron mejoras clínicas significativas. Por ello, para un tratamiento respaldado por la evidencia, conviene ceñirse a las fresas o los arándanos.

¿Se pueden tomar las bayas en forma de zumo?

Es preferible consumir los frutos enteros antes que en zumo, ya que conservan toda la fibra y los compuestos fitoquímicos secundarios. En las investigaciones con resultados positivos se empleó fruta entera, no zumos. Si de todos modos prefieres el zumo, escoge zumo 100 % exprimido sin azúcares añadidos y ten presente que aporta muchas más calorías con una menor capacidad saciante.

¿Ayuda también el aceite de oliva virgen extra en la artritis reumatoide?

Sí. Un ensayo clínico aleatorizado estudió de manera específica a mujeres con artritis reumatoide. El aceite de oliva virgen extra tópico resultó más eficaz que la ausencia de tratamiento y superó a un gel de ibuprofeno en el control del dolor inflamatorio matutino en dedos y rodillas. Por tanto, su eficacia se constata en ambas patologías: tanto en la artrosis (u osteoartritis) como en la artritis reumatoide.

¿Por qué el aceite de oliva ingerido por vía oral no actúa igual contra la artrosis?

Una revisión sistemática con metanálisis reveló que el aceite de oliva ingerido por vía oral no muestra beneficios antiinflamatorios articulares directos en humanos. Los efectos positivos que se citan a menudo proceden de estudios preclínicos con roedores. En cambio, con la vía tópica, los principios activos actúan directamente en el foco de la inflamación sin necesidad de atravesar el tracto digestivo.

¿Puedo reducir los medicamentos para la artrosis de rodilla gracias al aceite de oliva tópico?

Es posible, pero debes consultar cualquier cambio en tu pauta farmacológica con tu médico. Dado que el aceite de oliva tópico demostró en los ensayos clínicos una eficacia al menos equivalente a la de los geles farmacéuticos, algunos pacientes podrían reducir la toma de analgésicos. No obstante, esta disminución debe realizarse siempre de forma paulatina y bajo supervisión médica.

¿Es adecuado el tratamiento de la artrosis con aceite de oliva para cualquier articulación?

La evidencia científica disponible se centra fundamentalmente en la osteoartritis o artrosis de rodilla (articulación femorotibial). No obstante, el ensayo sobre artritis reumatoide también constató su eficacia en los dedos y otras articulaciones. No hay ningún inconveniente en aplicar este método como parte del tratamiento de la artrosis en el hombro, el pie o la cadera. Las pautas de aplicación son idénticas: extender aproximadamente un cuarto de cucharadita de aceite de oliva tres veces al día sobre la articulación afectada.

Fuentes científicas

Fuentes y bibliografía

Revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios controlados sobre el tema de este artículo. La disponibilidad de todos los enlaces fue verificada el 16/08/2026.

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Simon G. - GesundeFakten Redaktion